Un poquito de samba brasileña

Visitar Brasil es una experiencia única para cualquier turista. Río de Janeiro es uno de los destinos favoritos de visitantes de todas partes del mundo y sus famosas playas ‘cariocas’ son los principales atractivos de la ciudad brasileña.

La playa más emblemática de Río es Ipanema, retratada en infinidad de películas y conocida por ser una de las más grandes y paradisíacas de Brasil. En las numerosas fiestas que podemos encontrar en Ipanema, las del Posto 9 son las más frecuentadas por la comunidad gay que hace de éste uno de los lugares de referencia para gays y lesbianas.

Muy cerca de esta playa encontramos la calle Farme de Amoedo, conocida por sus bares, restaurantes y hoteles gays que se llenan de turistas durante todo el año y especialmente durante el Campeonato Mundial de Voleibol Playa que congrega a miles de curiosos y muchos deportistas que lucen tipazo bajo el sol brasileño.

Otra ciudad que también acoge con simpatía a la comunidad LGTB es Florianópolis en el sur de Brasil. Es la capital de Catarina y está dividida por una bahía que crea la Isla de Santa Catarina y que cuenta con bellas playas como Praia Mole y Galheta. Además del Carnaval y el Año Nuevo, una de las mejores épocas para visitar esta ciudad es la primavera, cuando tienen lugar los ‘Juegos de Diversidad’, un evento deportivo para gays y lesbianas.

Salvador da Bahia es una ciudad cargada de historia, fundada hace más de cinco siglos y llena de arquitectura barroca. Pero no solo turismo cultural se puede encontrar ahí, además de playas encantadoras, numerosas islas y la Bahia de Todos os Santos, hay pequeñas calas gays y acogedoras ciudades coloniales donde disfrutar de la oferta culinaria que mezcla recetas africanas e ingredientes americanos.

Brasil es uno de los países más grandes del mundo, las distancias son enormes y enormes son también las playas paradisíacas en las que poder disfrutar de un cóctel bailando al ritmo de la samba en la arena brasileña y socializándose con gays y lesbianas venidos de todo el mundo para disfrutar, por ejemplo, de su carnaval, el más conocido y gayfriendly del planeta.

Brasil es el país del carnaval, de la samba y la fiesta. Todo es alegre y colorido y la gente regala sonrisas allá por donde va. A pesar de esta idea de optimismo y felicidad, son muchos los aspectos del día a día brasileño los que hacen de este país un sitio hostil para la comunidad LGTB.La homofobia en Brasil es algo patente y extendido a lo largo de su historia y en algunas ocasiones se ha materializado en actos extremos e injustos. En 1932, la policía detuvo a 132 homosexuales para un estudio de criminología en el que se desnudó y fotografió a esos 132 hombres y se comprobó la teoría que justificaba su homosexualidad en desequilibrios hormonales y psicológicos.

Afortunadamente, los años fueron pasando y los tiempos cambiando, y en la década de los 80 surgieron grupos LGTB como Somos y el Grupo Gay de Bahía que consiguieron el beneplácito del Ministerio de Salud y desarrollaron un papel fundamental en la lucha contra el sida y los prejuicios homófobos que relacionaban directamente la homosexualidad con esta enfermedad. Igualmente, y durante esta década, se dio algún conflicto entre personalidades dentro del movimiento y algunos grupos de izquierdas, que todavía consideraban la homosexualidad como algo inmoral, por lo que el colectivo lésbico terminó acercándose al movimiento feminista.

A pesar de haber notado alguna mejoría en los últimos años, el colectivo LGTB tiene que enfrentarse a la homofobia más acentuada del planeta, según estadísticas del Grupo Gay de Bahía. Sus escalofriantes datos nos indican que en 2008 fueron asesinadas 190 personas homosexuales en Brasil, principalmente gays y travestis; que el estado más inseguro del país es Pernambuco y que desde 1980 a la actualidad se han registrao 2.998 asesinatos.

Esta violencia homofóbica ha aumentado en los últimos años, a la vez que ha aumentado la visibilidad. Desgraciadamente, miembros del colectivo sufren un mayor número de ataques después de cada Marcha del Orgullo de Sao Paulo.

El Gobierno es consciente del problema que esto genera y desde hace cinco años ha puesto en marchaacciones que se desarrollan en las escuelas y que enseñan a profesores, alumnos y padres a lidiar con el problema.

En 1995 fue cuando por primera vez se propuso un proyecto de ley por el que se solicitaba la unión civil entre personas del mismo sexo, pero tras más de una década, el proyecto aún no ha sido discutido en el Senado. Los pocos derechos ganados se han conseguido por decisiones judiciales que han ido permitiendo a las parejas homosexuales el acceso a diferentes instituciones que regulan la cohabitación doméstica. Tímidamente, se han reconocido otros derechos a matrimonios homosexuales realizados en el extranjero. Lo mismo ocurre con la adopción, algo que sigue vetado para el colectivo homosexual y cuyo último intento de modificar la ley fracasó en 2008.




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