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Indignación social por la agresión de varios guardias de seguridad a una pareja de lesbianas en Pekin

Era la zona artística de Pekín 798. Dos chicas que portaban varias insignias del arcoiris en su ropa trataban de entrar al recinto cuando los guardias de seguridad les negaron rotundamente la entrada. Las jóvenes se habían ataviado con tales señas pocos minutos antes, de la mano de un hombre que las repartía con motivo del próximo 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Ante la sorpresa y la queja de las mujeres, los guardas no dudaron en golpearlas y empujarlas contra el suelo. Por si fuera poca su labor homófoba del día, también interceptaron al chico que repartía las insignias y le retiraron las 5000 unidades que pretendía repartir.

En el pasado tan solo este hecho hubiera indignado a los testigos presentes, o tal vez siquiera eso. El presente nos permite tomar registros de lo que nos sucede -aunque en España está prohibido grabar a un oficial- y fue así que el momento de los golpes fue grabado y compartido por una de las personas que presenció la escena.  

Las redes sociales se han incendiado a consecuencia de otro golpe contra la comunidad LGTB en uno de los países más grandes del planeta. -Se calcula que la población LGTB en China alcanza los 70 millones de personas, y que la mitad de ellas están activamente discriminadas (Encuesta del Programa para el Desarrollo de la ONU)-. Un país donde la diversidad conquista su espacio demasiado despacio -hace poco tiempo una joven lesbiana activista se atrevió a denunciar al Ministerio de Educación de Pekín por incluir en los libros oficiales de texto frases como “los homosexuales son enfermos”-. 

Parece que los medios de comunicación y las redes sociales son los únicos que pueden acelerar el proceso de liberación de la comunidad LGTB china. La indignación de la gente mueve montañas. Cuando la gente sale a la calle a reivindicar provoca cambios. Ojalá esta ola de indignación coja forma y realmente mueva los cimientos de un anti-individualismo en China que, tal vez haya conseguido que el país sea de las primeras potencias mundiales, pero no permite a sus habitantes vivir ni vindicar sus deseos y emociones primigenios. 

 

Fuente: La Vanguardia




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