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por Marta Marquez

Entrevista a Carme Pollina: “No soporto que pretendan vendernos una igualdad teórica que no existe en la práctica.”

Noviembre 2011

 

Este mes nos acercamos a Carme Pollina, periodista, creativa y autora de Lesbianarium, una desternillante consecución de relatos que retratan nuestra vida cotidiana con un humor irónico muy cuidado. ¿No lo has leído todavía?
¡No sabes lo que te pierdes!

1. A modo de presentación, ¿qué puedes contarnos sobre ti, Carme?

Pues mira, soy periodista y me dedico principalmente a la comunicación creativa, la formación y la escritura. Disfruto haciendo cosas distintas y me gusta lo que hago, quizá porque procuro hacer lo que me gusta siempre que me es posible. No me canso de repetir que lo que más me place es reírme y aprender, y si me río mientras aprendo, mucho mejor. Pero sobre todo, me gusta escribir: escribir sobre lo que voy viviendo para vivir escribiendo.

2. ¿De dónde salió la idea de Lesbianarium? ¿Somos así realmente?

Lesbianarium nació a raíz de ganar el concurso de relatos de temática lésbica convocado por www.lesbiana.es en 2009. A partir de ese momento empecé a colaborar con esta página web colgando un relato cada semana. Al cabo de un tiempo me di cuenta de que tenía unas cuantas historias y podía reunirlas en un libro. Busqué editorial pero no la encontré, así que decidí recurrir a la auto edición con la ayuda de Bubok. Poco a poco he ido introduciendo el libro en librerías de toda España, además de venderlo también a través de Bubok y Amazon en formato impreso y digital. También participo con mis textos en InOutRadio, junto a Ana Satchi y a un grupo de colaboradoras interesadas en la literatura, la comunicación y el entretenimiento para mujeres.

En cuanto a si Lesbianarium retrata a las lesbianas tal como somos, no sé qué decirte, no se puede generalizar. Yo he intentado describir ciertas situaciones con las que se encuentran muchas mujeres lesbianas en su vida diaria, pero huyendo siempre del drama y la tragedia. No quiero más tragedias, bastantes encontramos ya en la historia de la literatura lésbica. Frente a los problemas y a la vida en general, prefiero el humor. No soy la primera, evidentemente; me gusta pensar que sigo un poco la vía de Lola van Guardia/Isabel Franc, de quien continúo aprendiendo mucho gracias a sus libros, a su generosidad y a los talleres de literatura que imparte en Barcelona.

3. ¿Candela y Miranda son reales o sólo están en tu imaginación?

De entrada, son personajes de ficción, pero creo que se vuelven muy reales cada vez que una mujer lesbiana se siente identificada con una de ellas. Como personajes, me han servido para hablar de experiencias que me han ocurrido a mí o a amigas mías. Pienso que Candela y Miranda pueden ser cualquier mujer que pase por lo mismo que ellas.

4. Las historias de Lesbianarium primero te hacen reír, y mucho, pero luego te hacen recapacitar (o al menos yo lo he hecho) sobre lo mal que está la sociedad todavía. ¿Cuál fue tu intención primera: hacer reír o hacer pensar?

A veces me lo pregunto yo también, y creo que en el fondo persigo denunciar a través del humor. No soporto que pretendan vendernos una igualdad teórica que no existe en la práctica. Esa moto no funciona, no debemos comprarla. No estoy hablando solamente de homofobia, sino de todas las desigualdades de nuestra sociedad, ya sean palpables o latentes, que son muchas y muy diversas. Esa clase de hipocresía social y cultural me parece insufrible y tóxica, y por eso procuro combatirla desde la ironía, el sarcasmo, la parodia y el humor cínico, a veces incluso perverso.

5. Mis relatos preferidos son Diálogo de besugos y Am-putada porque cuentan de manera exagerada dos situaciones totalmente a la orden del día: la salida del armario con padres retrógrados y lo peligroso del ciber-espacio en la juventud. ¿Cuál o cuáles son los que tu elegirías y por qué?

Yo tengo especial cariño por La señora de la casa porque lo escribí a partir de una experiencia personal con una teleoperadora que quería venderme no sé qué producto y porque, además, fue finalista en el XIV Concurso “Todos somos diferentes”, organizado por la Asamblea Juvenil de la Fundación de Derechos Civiles. Es uno de los relatos que se publicó en el libro Uno, nosotros, todos, editado en 2009 por la Fundación de Derechos Civiles y el Instituto de la Juventud (INJUVE) del Ministerio de Igualdad. Por otra parte, también destacaría el relato Madre… ¿no hay más que una? porque fue el primero que escribí, hace más de diez años. En aquel momento lo escribí en inglés y luego, al plantearme la publicación de Lesbianarium, tuve que traducirlo al castellano.

6. ¿Por qué recomendarías Lesbianarium?

Aunque quizá cueste creerlo, no suelo recomendar Lesbianarium, más bien al contrario: trato de advertir a todas las personas que se interesan por él que no es un libro amable y que puede herir sensibilidades. Más de una persona, generalmente heterosexual, me ha comentado después de leerlo que se ha sentido atacada en alguna historia, y yo les contesto que tienen suerte de sentirse atacadas solamente por un libro, porque yo me siento atacada todos los días de mi vida por los medios de comunicación, por la legislación vigente, por la sociedad en general y por un sinfín de instituciones, colectivos e individualidades, tantos que es imposible citarlos aquí. Quizá la diferencia es que yo debo estar más acostumbrada a sentirme atacada, como el resto de personas del colectivo LGTBQ.

7. Yo me imagino a las protagonistas como mujeres modernas, liberadas de estereotipos, cosmopolitas... Evidentemente es la visión que yo quiero tener de ellas. ¿Crees que todavía estereotipamos a las mujeres lesbianas?

Por supuesto, nuestra sociedad lo estereotipa todo, funciona por definiciones y por etiquetas. Las mujeres lesbianas todavía somos vistas como feministas radicales que odiamos a los hombres y que mantenemos relaciones sexuales con otras mujeres porque hemos sufrido un desengaño o no hemos encontrado al hombre adecuado. Creo que, más que un razonamiento, se trata de un discurso de consuelo que se repiten a sí mismas una y otra vez las personas homófobas que no saben, no quieren o no pueden entender la libertad que todas y todos debemos tener para vivir nuestra vida como queramos.

8. ¿Te parece que escribir literatura lesbiana ayuda o perjudica a su normalización?

Escribir literatura de temática lésbica siempre contribuye a la normalización, en mi opinión, pero sirve de bien poco sin una buena distribución que contribuya a hacerla visible. Estoy convencida de que la normalización no se conseguirá hasta el día que la literatura LGTBQ comparta espacios, estanterías y campañas de marketing con el resto de productos literarios-culturales en todas las librerías y grandes superficies de todo el mundo. Mientras siga limitada a los establecimientos especializados, no vamos bien.

9. ¿En qué proyecto/s estás en este momento?

Estoy ultimando el segundo libro de relatos, que seguirá la tónica de Lesbianarium y se publicará en 2012. Esta vez sí tengo editorial, Egales ha decidido apostar por mí, y yo se lo agradezco mucho, más aún teniendo en cuenta la crisis que nos aprieta desde hace años. Más adelante quizá me plantee atreverme con la novela, pero antes tendré que leer y aprender mucho, mucho…

10. Para finalizar, me gustaría que nos contases algo que te parezca interesante dar a conocer. Y nos hagas una reflexión sobre la visibilidad lésbica.

Hay algo que me preocupa un poco en estos momentos, y es la emergencia de China como nueva potencia económica mundial. Me parece bien en general, excepto por la situación de las mujeres chinas, puesto que todavía deja mucho que desear, en mi opinión. No es que aquí estemos para lanzar cohetes, pero sí bastante mejor. No quiero pensar que la emergencia de la cultura china podría frenar la plena igualdad de la mujer en Occidente, en Oriente y donde sea. No quiero dar pasos atrás, con lo que ha costado llegar hasta aquí.

Por otra parte, yo recomendaría escuchar InOutRadio de vez en cuando, porque es la primera emisora digital del Estado español dirigida a las mujeres. En mi opinión, una eficaz herramienta a favor de la visibilidad, no solo de las lesbianas sino de todas las mujeres, que buena falta nos hace. Y ya que hablamos de visibilidad y normalización, me gustaría terminar diciendo que la normalidad empieza por una misma. Cuanta más normalidad transmitamos nosotras con nuestros actos y nuestra vida en general, con más normalidad nos tratará el resto de la sociedad.

¿Qué más puedo contarte? A ver… Déjame pensar… ¡Ah, sí! Que no me gusta el fútbol ni la Fórmula 1. Creo que si la televisión de este país dedicara tantas horas de programación a deportes o actividades considerados “femeninos” como las que dedica al fútbol y a los coches, los hombres se manifestarían por las calles de todas las ciudades para mostrar su indignación. En cambio, nosotras no nos quejamos, somos pacíficas, conciliadoras y, hasta cierto punto, pasivas. Por eso estamos como estamos. Es mi opinión, claro, puedo estar equivocada.

Más información:

http://www.lesbianarium.com
http://www.carmepollina.com

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