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por Marta Márquez

Paula: “Soy partidaria de decírselo a las personas que te importan”

Mayo 2010

Paula, 31 años, bisexual y policía nacional.

No nos muestra su cara ni nos da su verdadero nombre, pero es una mujer valiente, con la mirada tranquila y segura de sí misma. Forma parte del Cuerpo Nacional de Policía desde hace sólo unos años, pero quiso estar en él desde que era una adolescente. Orgullosa de llegar hasta donde está y con ganas de avanzar, no puede evitar que se le escape una sonrisilla cuando me enseña la placa que la acredita.

La Policía Nacional se remonta a 1824, año en que Fernando VII dictó la Real Cédula por la que se creaba la Policía General del Reino. Pero su estructura y denominación actual tiene su origen directo en la Constitución de 1978 que, en su artículo 104, unió los dos servicios básicos de los Cuerpos de Seguridad: proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.

Un año después, en 1979, se incorporó la primera mujer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a fecha de hoy lo forman, aproximadamente, unas 8.000 mujeres (10%). Se dice que es el cuerpo donde menos discriminación hay desde su creación, ya que en estos 30 años se han propuesto actuaciones para eliminar cualquier tipo de injusticia por género, como la igualdad de oportunidades o la conciliación profesional y familiar. Para este fin se creó, en 2007, el Observatorio de la Mujer. Además, recientemente se cambió la denominación de la mujer en sus carnés profesionales, que según su categoría será: comisaria principal, comisaria, inspectora jefe, inspectora, subinspectora, oficial y policía. La verdad es que visto así dan ganas de opositar. Pero veamos si, en realidad, es oro todo lo que reluce.

1. De todos los cuerpos de seguridad del Estado ¿por qué elegiste la Policía Nacional?

Porque desde mi adolescencia ya me atraía la idea de ser policía. La Guardia Civil era otra opción, pero no me gustaba su carácter militar, y la Policía Local no tiene las mismas competencias que la Nacional, así que la mejor opción era la Nacional.

2. Podemos leer que la Policía no ha sido un entorno hostil para la mujer. ¿Cómo se os trata en los cuerpos del Estado a las mujeres?

Desconozco en los demás cuerpos, pero en la nacional tengo que decir que muy bien, la verdad. Personalmente estoy muy contenta con mis compañeros, siempre habrá alguno que otro que preferirá siempre a un hombre antes que a una mujer, pero esos son una pequeñísima minoría. Puede existir algún caso aislado, pero en general, se nos trata por igual.

3. Nos queda claro que las mujeres somos bienvenidas en el cuerpo, pero ¿qué puede significar declararse lesbiana siendo policía?

Pues lo mismo que en otro trabajo. Habrá gente a la que le dará igual y otra gente a la que no le sentará bien. Por mi parte, hasta ahora, los compañeros que lo saben lo han aceptado sin ningún problema.

4. Imagino que Ávila será como una especie de Gran Hermano uniformado en el que habrá los líos correspondientes y se formará alguna pareja que otra. ¿Cómo se vive una relación dentro de la academia?

Pues de una manera muy intensa, como si fuera un enorme apoyo debido a los meses de convivencia, lejos de nuestras casas y con mucha presión con estudios y entrenamientos. Parejas heterosexuales se veían muchas, pero parejas homosexuales ninguna. No eran nada visibles, justamente por eso, por estar conviviendo con mucha gente y no saber cómo podrían reaccionar con una relación homosexual.

5. A colación de la pregunta anterior, sé a ciencia cierta que algunos profesores de las academias que preparan oposiciones advierten a sus alumnos de que un gran número de parejas se rompen en el periodo en que uno de ellos se va a Ávila a completar su formación una vez aprobadas dichas oposiciones. ¿Qué nos puedes contar sobre eso? ¿Crees que es cierto?

En mi caso, en ningún momento me dijeron que mi relación se rompería, aunque luego sí lo hizo, pero porque teníamos muchos problemas de atrás. Si entras con una relación que está mal, en Ávila termina seguro; pero si está fuerte y tienes las cosas claras no tiene por qué romperse. Yo conocí una chica en la academia que tenía novia y salió con ella.

6. En la academia convives con más de 2.000 personas. ¿Crees que es bueno salir del armario con los compañeros?

Eso depende de cada uno. Yo soy más partidaria de decírselo a personas que te importen y con quien quieras compartir esa información. En la academia convive mucha gente diferente y eso siempre despierta mucho interés. Los habrán que lo tomarán como algo normal y otros que se dedicarán a contarlo allá donde puedan. De todas formas no pasaría nada, seguirías con tu vida de una manera tan normal. ¡Que bastante hay con aprobar todas las asignaturas en la academia!

7. No parece muy difícil declararse gay/lesbiana entonces, ¿no? ¿Conoces a alguien del cuerpo que haya decidido salir del armario?

Sé de compañeros/as que son homosexuales, pero ninguno ha dicho nada de manera pública, solo a los compañeros con los que tienen más confianza. En mi caso, es así también.

8. Imagino que si no lo hacéis público es por miedo a represalias en vuestras carreras o en vuestro día a día. ¿Has escuchado alguna vez un comentario homófobo?

Alguno sí, pero es algo que intento tratar con humor y corregirles algunos tópicos sobre el mundo del ambiente. Hasta ahora lo cierto es que no he tenido ningún problema con mis compañeros y espero que siga siendo así.

9. Nos ha quedado claro que ser policía y lesbiana no es incompatible, pero ¿qué opina tu familia o tu novia al respecto? ¿Te animan a que lo digas o por el contrario te aconsejan que lo mantengas dentro de tu privacidad? ¿Y sobre el hecho de que tengas un trabajo en el que tu vida corre peligro?

Mi madre está encantada; yo creo que es porque ella tiene un carácter aventurero. Pero a mi padre, sobre todo al principio, no le hacía ninguna gracia ver a su niña en la policía. Ahora ya no dice nada, pero estoy segura de que preferiría que fuese secretaria o algo así. Eso sí, ellos nunca se meten en mis decisiones, ya sea por mi orientación sexual o por mi profesión. Me han apoyado siempre.

Susana, su novia, nos ha querido responder también a esta pregunta que le toca muy de cerca. Pues por un lado la animo a que lo diga si le apetece o surge en una conversación de manera casual y natural, más que nada para darle normalidad de una vez al asunto y dejar de hacerlo algo especial que hay que mantener en secreto. Pero por otro lado, creo que es mejor separar la vida privada del trabajo. Tus compañeros, independientemente del sector en el que desarrolles tu vida laboral, no necesitan saber de ti más de lo estrictamente necesario. Sin embargo, creo que, en ocasiones, mantenerlo en secreto crea situaciones más incomodas que declarar tu situación abiertamente. Sobre la peligrosidad de su trabajo es obvio que me preocupa, pero teniendo en cuenta que me estoy preparando para lo mismo pues la entiendo. La admiro por lo que hace.

10. Por último, dales un consejo a todas esas chicas, lesbianas o no, que te estén leyendo y que quieran comenzar este largo camino.

Que estudien mucho, que lo tengan claro. Que si les gusta la idea de ser policía les encantará el trabajo. Que se preparen mucho la entrevista personal, que sean naturales pero que no hablen de su orientación sexual porque no saben con quién están hablando. Todavía, aunque no mucho, en los mandos superiores existe la homofobia y cuesta tanto llegar hasta allí que no merece la pena ser una abanderaba en ese momento. Y, por último, les diría que es un duro camino pero que vale la pena, que hay variedad de puestos para encontrar algo que les guste y que seguro que llegarán donde quieran.

Más información:

http://www.lacerca.com/noticias/espana/30_mujer_policia_nacional-25323-1.html
http://www.policia.es/observatorio/

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