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por Marta Marquez

Rachel: “Ya no tengo más miedo”

Abril 2011

Contar la historia de Rachel no es nada fácil. Ésta no es una entrevista cualquiera. ¿Cómo enfrentarse a entrevistar a una mujer que ha sufrido lo indecible y hasta ha temido por su vida sin parecer sensacionalista? Espero haberlo conseguido.

Rachel pertenece a Camerún, un país del continente africano. Sin embargo, ahora vive en Europa gracias a la asociación Merhaba, dedicada sobre todo a ayudar a mujeres lesbianas pertenecientes al Magreb, que significa lugar por donde se pone el sol. ¡Qué bonito nombre para un lugar tan oscuro! No sabemos su apellido y tampoco podemos enseñaros su cara porque dar demasiados datos sobre su persona la pondrían en peligro. En África ser lesbiana significa la muerte o, en el mejor de los casos, la cárcel.

Vosotras, lectoras: imaginaos, por un solo instante, que al llegar a vuestra casa a la vuelta de ir a comprar el pan encontráis un revuelo en vuestra calle, gente que emite insultos homófobos y violentos. Tú, sin saber qué ocurre, intentas enterarte de la causa de tal revuelo y descubres que tu novia, esa persona tan preciosa junto a la que has despertado un par de hora atrás, acaba de ser brutalmente asesinada por unos cuantos “ciudadanos” en nombre de la moral y la Ley. ¿Eres capaz de imaginarlo?

Me llaman Rachel Gambita o Rachel la africana. Nací el 6 de junio de 1985 en Camerún. Tengo 25 años.”

Rachel no entiende muy bien para qué queremos saber más sobre su persona. Ni siquiera cuando le comentamos que es para acercarla a nuestras lectoras. Puede ser que el que su idioma natal sea el árabe o el francés y el nuestro el español sea la causa; puede que las costumbres de cada país o, lo más probable, puede que tanto daño como ha sufrido en su vida le hagan una persona desconfiada con los extraños que quieren saber de su vida.

Suposiciones aparte, Rachel es una mujer guapísima (al menos a mí me lo pareció). Muy amable, fuerte, segura de sí misma, valiente. Su rasgo más característico es la risa. Tiene una voz grave. Cuando se pone seria, habla con un sentimiento y una ternura que sobrecogen el alma de cualquiera.

1. ¿En qué momento de tu vida descubriste que eras lesbiana?

Cuando conocí a mi novia. No es fácil en Camerún, ya que tienes que hacerlo a escondidas. Tienes que esconderte, aunque incluso así es complicado. Y hay que comprender que vivir a escondidas no es una tarea fácil ni agradable para una misma. El miedo siempre me había paralizado. Tal vez si no hubiese sido todo tan complicado, me hubiera atrevido a declararme a una chica desde los 16 años.

2. ¿Cómo es ser lesbiana en tu país?

Aquí (en Bélgica) todo está en orden y se vive bien, pero en Camerún es difícil, ya que no aceptan en absoluto a los homosexuales y el respeto brilla por su ausencia. En mi país las lesbianas están totalmente marginadas y condenadas al silencio, porque si no te arriesgas realmente a que te maten y, en el mejor de los casos, con suerte, sólo a ser encarcelada. Tienes que vivir escondida, como ya te he dicho; no puedes expresar tu amor por otra mujer en la calle y abiertamente. Está totalmente prohibido y penado por ley. Ser lesbiana en mi país es vivir constantemente en el miedo y en peligro, sin saber qué te puede ocurrir al día siguiente. Pero aquí es otra cosa (en Bruselas, donde está ella). Aquí me encuentro muy bien, rodeada de mis amigos y muy bien acogida; así que es diferente.

3. ¿En qué momento decidiste huir y por qué?

Bueno, yo ya sabía que nos teníamos que ir, ya que tarde o temprano nos iban a coger. Tras varios cambios de domicilio por presiones por parte de la madre de mi pareja, un día llegué a mi casa de hacer unos recados y me encontré un revuelo en mi calle. Una vecina me dijo que habían cogido a mi novia. Ahí supe que mi vida estaba en peligro y que era cuestión de vida o muerte: huir o morir. A mi pareja le dieron una paliza a base de bastonazos que la llevó hasta la muerte. Lo único que me quedaba era la huída, pues una vez que mi lesbianismo estaba destapado sólo tenía dos destinos si me quedaba: ser asesinada por la población o puesta en prisión.

4. ¿Por qué elegiste Bruselas y cómo llegaste allí?

Yo no sabía que pararía aquí. Podría haber sido cualquier otro país. Todo empezó con la ayuda de un pastor de mi iglesia que me conocía muy bien, así que cuando tuve problemas me instalé en su casa. Me acogió con los brazos abiertos y me ofreció toda su ayuda, escondiéndome y aportándome los medios necesarios para sobrevivir mientras buscábamos la solución para escaparme del país. Y llegué aquí gracias a otro pastor amigo suyo que viajaba a menudo y me hizo pasar por su mujer hasta Bruselas. Evidentemente no puedo revelar nombres, ya que la vida de estas personas correría peligro si en Camerún se enterasen de que ayudaron a una lesbiana a huir lejos para no ser ejecutada. En la actualidad ellos rechazan todo contacto conmigo por este motivo precisamente.

5. ¿Cómo te sentiste al conocer que tu petición de asilo había sido denegada?

Pues de entrada me quedé triste y sobrecogida, ya que el camino no había sido nada fácil. Luego, teniendo en cuenta que al llegar aquí yo estaba atormentada, temblando ante la incertidumbre de poder sobrevivir y sometida a una tensión fuera de lo común, me dije a mí misma: “Aférrate a tus ideas y lucha por ellas”. De esa forma he sacado fuerzas para enfrentarme a esta situación y luchar por todas aquellas personas que están en la misma situación que yo.

6. ¿Cómo vives sabiendo que pueden deportarte a tu país?

Sí, es duro. Bueno, estoy preparada. Yo me digo que soy fuerte. Nunca se sabe si llegará ese momento. Antes me aterrorizaba, ahora estoy preparada para lo que pueda venir. Ya no tengo más miedo.

7. Vas a volver a pedir asilo político por orientación sexual. ¿Cómo lo enfrentarás?

Pues con coraje. Cuando alguien a quien amas ha muerto, y no precisamente de una enfermedad, sino porque han truncado injustamente su vida, te nace un coraje y un valor que no sabes exactamente de dónde, y eso es lo que te empuja a seguir luchando. Soy una mujer valiente, seguiré luchando en su memoria, porque ella está muerta, porque ha habido quienes han acabado con su vida por ser lesbiana. Su único “delito” ha sido el de amar a otra mujer. Así que en este momento sólo pienso en luchar. Y lo seguiré haciendo. Cuando te dan la negativa, tienes que apelar y esperar la respuesta, así que estamos en ello. No sé cuánto tardarán en darnos el resultado.

8. ¿Sabes cuántas mujeres están en la misma situación que tú?

En Camerún conozco al menos una treintena de mujeres en mi misma situación. Nos encontrábamos/reuníamos en un pub de noche. Hay muchas, de hecho, pero imposibles de contar, ya que tienen que vivir ocultando su orientación; por lo tanto, seguro que hay muchas más de las que conozco.

9. ¿Qué podemos hacer desde medios de comunicación o asociaciones para ayudarte?

Los medios de comunicación se han portado muy bien conmigo. He salido por la tele en varias ocasiones. Hacer algo para que cambie la situación es realmente difícil, pues en Camerún no aceptan en absoluto a los homosexuales. En estos momentos colaboro con Merhaba, una organización belga para la defensa de las personas LGBT de origen magrebí, africano o árabe en general. No sabría qué decirte, porque no es nada fácil. Creo que ya hacen bastante dándome asilo desde esta organización y ofreciéndome un hueco desde su revista para transmitir mi mensaje y que me oiga una parte del mundo.

Nota de la traductora:

Para finalizar me comenta que al principio cuando llegó a Bruselas se encontraba sumergida en una profunda tristeza. Estaba perdida y sin saber qué hacer ni adónde ir. Vivía con la incertidumbre de qué sería de su vida. Vivió en la calle de la caridad humana. Sin embargo, ahora empieza a respirar y a dormir un poco más tranquila; está bien y comienza a acostumbrarse a una vida allí.

Más información:

http://www.youtube.com/watch?v=BvZfdeX4VkE
http://www.youtube.com/watch?v=MxqNuq0PMac&feature=related

Traducción por Kika Fumero

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