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por Marta Márquez

Gracia Trujillo: “Somos lesbianas, lo que pasa es que además somos otras cosas”.

Julio 2010

Una buena definición de Gracia sería la de rebelde e insumisa desde edad temprana. Es una mujer que se ha rebelado contra las injusticias, contra todo lo que nos hace menores, y que ha militado en colectivos de feministas, LGTB y grupos queer desde prácticamente la adolescencia. Pero también es una persona que cree en lo que hace y lo cuenta con verdadera pasión.

Esta doctora en Sociología, profesora en la UCLM y activista queer nos hace un huequito en su vida para que nos demos cuenta de que hay que ser más radical.

1-Este mes hemos reseñado tu libro y desde aquí animamos a todos nuestros lectores a que lo compren y se empapen del bagaje del movimiento. Pero nos gustaría que nos contases algo que creas necesario resaltar.

Es un libro que era necesario escribir, era una cuestión de justicia. Luego ha sido una especie de viaje, ya que he invertido muchos años en él. Y como todo viaje, ha tenido sus más y sus menos…aunque han sido más cosas buenas, claramente. Es el libro que no encontraba por ninguna parte y yo siempre quise leer. Y este hecho hizo que mis ganas de escribirlo se multiplicaran por diez, ya que me parecía intolerable que no hubiese ningún libro dedicado a la historia del movimiento en el Estado Español.

2-Estoy de acuerdo en que hay mucho de teoría, pero creo que se te ve la pluma, o mas bien el plumero queer. ¿Cómo de importante crees que es y cuánta atención hay que prestar a las reivindicaciones queer?

Realmente el libro nace como algo que yo escribo desde y para el activismo, aunque lo haga en un contexto académico, algo que, por otra parte, no ha sido nada fácil. Para mi es fundamental que yo soy parte del movimiento sobre el que estoy escribiendo. Por la edad que tengo, evidentemente, no militaba en los años 70, pero lo hice muy jovencita, a principios de los 90, en grupos feministas, LGTB y queer. Ya desde comienzos de los noventa hay grupos queer en el Estado español, comienzan a traducirse textos de Judith Butler, de Donna Haraway, de Eve Kosofsky Sedgwick y tantas otras. Eran planteamientos nuevos, tanto teóricos como de práctica política, que aparecían bajo esa etiqueta de queer, que pretendía ser un término paraguas para englobar a todos los y las disidentes sexuales, ¡qué somos muchos! Se empiezan a cuestionar las identidades como algo dado, rígido, y se plantea una lucha colectiva que pone en el centro del discurso la interseccionalidad de factores que nos atraviesan: el género, la clase, la etnia, la opción sexual, el tener papeles o no, el tener trabajo o no… La teoría queer produce un antes y un después en el movimiento lesbiano. Es fundamental añadir la Q, porque somos muchas y muy diversas.

3-¿Cuál es la agenda queer?

Lejos de lo que se piensa y se critica del activismo queer, que es algo elitista y académico de cuatro que leen a Butler en un despacho de universidad, el activismo queer está en la calle y tiene los pies muy bien puestos en el suelo. Tienen una agenda, si podemos llamarla así, muy abultada que pasa por fiscalizar la realidad. Hay que estar atentos a si hay agresiones, si hay abusos por parte de la Iglesia católica, si ha habido muertes de mujeres, si hay que hacer una mani por el tema trans… Es decir, hay un montón de cosas que nos ocupan. Ahora mismo, el tema de la despatologización de las identidades transexuales es fundamental, porque es totalmente grave que sigan siendo enfermos y enfermas. El tema de los inmigrantes LGTB, los problemas que tienen las trabajadoras del sexo, la educación sexual en las aulas, las fobias, todo lo relacionado con personas transgénero e intersexuales… y probablemente se me queden algunas en el tintero.

4-¿Necesitamos etiquetas todavía para nombrarnos, para nombrar las distintas fobias y posibles maltratos al colectivo?

Hay que distinguir dos cosas: una es cuando la sociedad te señala desde fuera. Eso es lo que se llaman “identificadores externos”, que pueden ser los medios de comunicación, la Iglesia católica, las instituciones, la medicina, la ley… Nos señalan y nos dicen: “Sois peligrosos sociales, sois enfermos, sois desviados…” Eso es una forma de señalar. Otra cosa es cuando nosotros nos ponemos una etiqueta y la utilizamos como forma de autonombrarnos para desactivar el estigma. “Antes de que tú me llames bollera y me insultes, ya lo hago yo”. Necesitamos hacer política identitaria, pero la cuestión es cómo la hacemos, cuándo y con quién establecemos coaliciones puntuales. Mientras siga habiendo discriminaciones seguiremos saliendo a la calle a decir “somos lesbianas, lo que pasa es que además somos otras cosas”.

5-El término lesbiana genera controversia entre muchas mujeres que lo son. ¿Por qué a muchas mujeres todavía hoy les cuesta autodenominarse lesbianas?

Yo creo que no se es lesbiana, sino que se está lesbiana. Eso quiere decir que hay lesbianas de muchísimos tipos: desde las que no han tenido nunca relaciones con tíos, las que las han tenido y ya no las tienen, o las que se acuestan con chicos trans o bisexuales. En fin, ¿qué es ser lesbiana? Quizá hay que empezar por definir eso. ¿Se puede definir como categoría, o será que estamos lesbianas y desde ahí nos movilizamos políticamente? La palabra lesbiana está o ha estado estigmatizada históricamente y hay que darle la vuelta a esos significados. Hay que aprender a currarse el orgullo y hacerse cada día más fuertes. Decir: “Pues sí, soy lesbiana y no pasa nada, sino todo lo contrario… ¡Es fantástico!” (Risas).

6-Reconozco que al terminar de leer Deseo y resistencia comprendo un poco más la historia del movimiento y me parece un buen libro de cabecera, un libro para releer y para saltar de un capitulo a otro indistintamente. Aún así, en estos últimos años ha habido numerosas publicaciones, tanto de ensayos como de novelas, poesías, teatro… Danos tu opinión sobre qué libros son imprescindibles para tomar conciencia de la cultura lesbiana.

Deseo y resistencia no es una novela ni algo para leer en la cama. Probablemente yo me dormiría en la página 3 (risas). Es un ensayo y lleva más tiempo leerlo; en este sentido, le di muchas vueltas a la cuestión de si incluir parte de la teoría que estaba en la tesis, que es de donde surge este libro. Aunque tampoco tuve que cambiar muchas cosas, la verdad. Porque mi tesis doctoral fue bastante atípica desde el principio, no sólo por el tema sino porque yo tenía muy claro que quería que fuera un libro que la gente pudiera leer, no un rollo académico para pasar un trámite y que luego se queda en una estantería acumulando polvo. Y estoy contenta con cómo ha quedado, creo que fue buena idea incluir no sólo esa parte de la teoría, ¿por qué no vamos a leer teoría?, sino todo el material gráfico que no estaba, sin embargo, en la tesis.

Hay ya muchos libros de referencia en el campo de la sociología y ciencia política, desde la perspectiva de movimientos sociales, LGTB, queer… desde principios de los años 90. Referencias fundamentales en este momento creo que podrían ser Identidad y diferencia (de Juan Vicente Aliaga y Jose Miguel G. Cortés), los libros de Beatriz Preciado, los trabajos de Judith Halberstam sobre la masculinidad femenina, todo el trabajo de Del LaGrace Volcano, Sarah Schulman… La verdad es que para esto yo tengo bastante bagaje anglosajón. Se han publicado también recientemente libros que me parecen interesantes: yo recomendaría “Teoría King Kong” de Virginie Despentes, la compilación de las lesbianas latinas con el título “Desobedientes”, los trabajos de Itziar Ziga, de María Llopis sobre el postporno…Y luego sobre novelas se me ocurren desde Virginia Wolf hasta Esther Tusquets, Jeannete Winterson, Sarah Waters, Isabel Franc…

7-Además de dedicarte a tus clases en la universidad, las reivindicaciones queer y la presentación del libro por toda la geografía española, ¿a qué te dedicas ahora? ¿Cuáles son tus proyectos?

Pues seguir presentando y disfrutando el libro. Y estoy también con otras cosas: acabo de terminar un trabajo en el que analizamos por qué el movimiento LGTB, a finales de los noventa, cambia la demanda de la ley de parejas de hecho al matrimonio; pensamos que es algo que no se ha analizado en profundidad todavía. También estoy trabajando en el campo de la educación, en concreto, sobre cómo se incluyen los temas de diversidad de géneros y sexualidades en la educación en el Estado español. Y tengo una idea de hacer una compilación en los próximos meses, pero la ando diseñando todavía, así que ¡ya os contaré más adelante!

8-Igual que has escrito el libro que hubieses querido leer y no encontraste, dime: ¿cuál es la pregunta que quisieras que te hicieran y no te han hecho?

Mmmmm… ¿Tiene que ser muy seria? ¡Es que me haces unas preguntitas…! Te digo la primera que se me ha ocurrido, pero ya me la han hecho alguna vez: si se liga más desde que tengo el libro (risas), pero sólo la respondo a la que me invita a una cerveza (risas de las dos y cerveza inmediata, por supuesto). Ahora seriamente. Sería al hilo de lo que me comentabas antes de que se me ve el plumero queer. Eso está hecho adrede, porque esa parte no estaba en mi tesis y la añadí al final, antes de publicar el libro. Realmente me sentí mucho más libre para escribir. En todo caso, yo soy de las que no cree que exista la objetividad total en las ciencias sociales, desde el momento en el que eliges escribir sobre un tema como éste, ya estás haciendo una elección. En este caso, además, claramente política, entre otras cosas porque soy parte del movimiento y mi trabajo está dedicado, destinado a la gente del movimiento, el bollero y el feminista, y el LGTB- queer, para que lo lean si les apetece. En el libro a todas las corrientes se les reconoce su labor, y me pareció que no estaba de más que se viera cuál es mi posición, desde donde escribo. Es algo honesto, en ese sentido, que se me vea el plumero.

9-Hay una frase del libro con la que estoy totalmente de acuerdo aunque, curiosamente, no es tuya (¡espero que no te ofendas!): “Todos nacemos desnudos. El resto es drag”, de Ru Paul.

Efectivamente, la cita es de Ru Paul, una drag queen maravillosa, y me gustó mucho porque la vi escrita y en la firma aparecía: “Ru Paul: Reapropiating Judith Butler for the masses” (algo así como “reapropiando Judith Butler para las masas”). Porque esa es la idea de Judith Butler, que el género es una performance, algo inscrito en el cuerpo; pero, además, que en el sexo biológico, que viene como algo dado estamos viendo que no es tal, ¡fíjate lo que le hacen a los bebés intersexuales! Todos estamos haciendo todo el rato drag, estamos performando el ser mujer, el ser lesbiana, el ser gay, el ser trans, el ser hombre… de acuerdo a lo que se supone que es esa perfomance. Me gustó porque sintetiza de manera genial una de las ideas centrales de Judith Butler en una frase.

10-En los años 90 participaste en la creación de un fanzine llamado Bollus Vivendi que podría parecerse a lo que hoy en día es MíraLES. ¿Cómo nació y cuál era su función?

Pues sí, Bollus Vivendi se creó a finales de los 90. Éramos un grupo de amigas que teníamos una afinidad afectiva y política, y creímos necesario crear un fanzine porque empezaban a salir publicaciones gratuitas en el ambiente en las que no había más, con suerte, que una hoja dedicada al tema bollero. Necesitábamos más información sobre lo que nos pasaba. En Bollus Vivendi había contribuciones más políticas, otras más personales y también una especie de agenda donde poníamos las fiestas, las exposiciones o cosas interesantes para las lesbianas. Fue algo de cara a la comunidad bollera: activistas y no activistas.

11-Por último, quiero expresarte nuestro deseo de que participes con nosotras en MíraLES en lo que podemos denominar “Zona Queer”, un espacio donde puedas tener la libertad de escribir lo que te parezca importante destacar de todas esas reivindicaciones que me cuentas.

La verdad es que sí que me apetece. Me gustará ser “la queer” de MíraLES, porque tengo mucho que contar. Creo que está muy bien que incluyáis una “mirada” queer (o más), hay tantas cosas sobre las que escribir…

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