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por Jonathan Ponce
asilado político por homofobia

Yo no soy lesbiana

Septiembre 2010

 

Cuando llegué a Barajas y estuve en el control de migración contando mi historia de por qué solicitaba asilo político en España, sentía un gran vacío y una terrible soledad. Venía a lo desconocido, triste y confundido. Una de las primeras llamadas que recibí esa tarde fue la de la que es mi mejor amiga hoy por hoy, una chica lesbiana, concejala, extremeña y cooperante. Su voz me hizo sentir que todo iba a estar bien. Días después me encontré con ella, pude poner cara a aquella voz que me devolvió el ánimo en esos días tan difíciles.

En estos seis meses que llevo en España he conocido infinidad de ONG y grupos vinculados con la protección de las víctimas de violaciones de derechos humanos. Debo un espacio muy especial a todas esas mujeres valientes, pioneras en la lucha por las reivindicaciones; a todas aquellas mujeres que me han ido enseñando cómo es vivir en un país donde la comunidad LGTB lucha por mantener sus conquistas y corre constantemente la milla extra de cada día, y donde ellas son referente a nivel mundial. En Honduras, después del asesinato de mi pareja, una de las organizaciones que me dio ayuda emocional fue el movimiento Visitación Padilla, una organización femenina constituida por una diversidad de mujeres impresionantes; un movimiento de mujeres progresistas, luchadoras y muy asediadas por la dictadura que actualmente esclaviza por medio de las armas a mi país. En España ya no hay militares buscando gays y lesbianas por la calle, ni sicarios enviados por un régimen, pero la lucha sigue: los nuevos campos de batalla son las ideas, los medios de comunicación. MíraLes es uno de nuestros tanques que van al frente de la lucha, como muchos otros medios. Es una herramienta de suma importancia para continuar abriendo espacio a la normalización y el enriquecimiento de nuestras sociedades. Cada espacio virtual o impreso que logremos es una conquista imprescindible que debemos apoyar incondicionalmente, porque de esa forma mantenemos nuestra capacidad de denuncia y repetición de las voces hasta lograr un eco mundial. Aún hay mucho por hacer, hemos visto la punta del iceberg. Aún hay muchas millas por recorrer, y es mejor recorrerlas montados en un tanque de donde podemos defendernos y avanzar con eficacia. En este nuevo orden mundial existen movimientos ultra conservadores que lucharán por volver a la “moral y buenas costumbres” dictadas por una Iglesia retrógrada y promotora de genocidios, en particular contra nuestra comunidad.

MíraLes muestra esa riqueza y valor que tiene para nuestras sociedades nuestro colectivo, presenta una propuesta fresca y atrevida con una capacidad creativa que cautiva. A los y las lectoras os invito a que nos unamos a este proyecto y a cuantos otros más podamos. Me dicen mucho que yo tengo algo de qué escribir y una historia que contar. En realidad, lo único que he hecho es compartir mi vida. Al principio era muy difícil hacerlo, pero poco a poco uno se va dando cuenta de que sí tiene cosas que contar, que cada uno podemos hacer algo aún desde nuestras casas; seguir la revista, aportar experiencias… todo suma. Hoy puedo decir que cada uno de los que se ha involucrado en mi caso, mucho o poco, todos han sido una ayuda muy valiosa. Relevan y aportan todos de una manera u otra a que este mundo sea mejor y a que los que antes sentíamos que todo se había acabado podamos tener una mano que ayuda, una sonrisa, un abrazo, un sitio donde leer y entender, aprender y exteriorizar nuestras ideas. Bravo, MíraLes, por ser uno ser esos espacios.

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