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CLUE. Novela erótica ilustrada. Capítulo Cuatro

Cuatro. Vistas celestiales

“Oh child of Venus

You’re just made for love

I need la la la la la la”

“Ooh La La”. Goldfrapp

Copa 2 recortada azulDel vagón de metro donde estaba nadie bajó en la estación de Sevilla, yo lo abandoné en Ópera para dirigirme a la Costanilla de los Ángeles y pasar un rato en casa de Carla; la oportunidad de salir de mis pensamientos aunque fuera sólo unas horas me había caído como agua de mayo y en cuanto me lo propuso accedí de inmediato. Sabía perfectamente que aquello tendría su precio en oro, pues a pesar de que Carla era mi irremplazable paño de lágrimas no sabía guardar una noticia jugosa; tenía por seguro que mis delirios por Kali y mis encuentros con Lola eran ya de dominio público. A pesar de ser martes, la casa estaba llena de gente por todas partes, cada cual había extendido la invitación y mi grupo de amigas se encontraba esparcido en racimos por todo el salón. Nada más sentarme, Carla me ofreció una cerveza que rechacé con la mano.

­—Mejor ponme un cubata.

—¡Vaya! Cómo vienes, ¿no? ¿La diosa te ha puesto el corazón calentito? —mientras me guiñaba un ojo y se levantaba para servirme la copa, mi amiga abría el frente a sangre fría.

El resto de las más curiosas se fueron acercando empujándose para caber en el sofá a la vez que intentaban llamar mi atención con insistentes golpecitos en la espalda. Me recogieron en un círculo imperfecto con el innegable objetivo de someterme a la ronda de preguntas que iban saltando en el aire a trompicones entre el rumor de las voces.

—Para algo interesante que pasa lo calladito que te lo tienes —me increpaban entre risas—. ¡Suéltalo ya!

—¡Vale, vale! Ahí va. —Me dispuse a saciar sus indagaciones mientras luchaba contra el sonido de la canción de Goldfrapp que impulsaba el “I need ooh la la la la” de la cantante contra las paredes haciéndolas retumbar— Se llama Sara, no la conozco de nada en absoluto, la semana pasada la oí por casualidad en la cafetería que está al lado de mi trabajo. Estaba desayunando pensando en mi desgraciada vida y de pronto el vacío se llenó con su voz, me fascinó, pero cuando la vi ya no pude dejar de recrearme en toda suerte de, digamos, situaciones con ella y mi vida desgraciada se ha esfumado desde entonces. La he vuelto a ver unas cuantas veces. Es arrebatadoramente sexy, sus ojos, su cuerpo, su sonrisa, no hay nada en ella que no me vuelva loca. Es una diosa.

—La llama Kali —remató Carla con una risita malvada.

—Bien. ¿Y te estás acostando con…? —Alicia disparó a matar.

Mientras me preparaba para dar mis explicaciones oportunamente, me percaté de que Alicia venía acompañada de su, seguramente, jovencísima última adquisición que me presentaron como Ana, una chica de unos veintipocos quien, con su aspecto tomboy, me pareció que destilaba algo que la hacía resultar bastante sensual.

Suspiré y recorrí la abrumadora rueda con la mirada, giradas hacia mí hambrientas de chismes me advertían con sus ojos retadores.

—Lola. La conocí por primera vez la noche que fuimos al club de ambiente, y sí, nos acostamos esa noche y ayer. Es muy amable conmigo, me llama, me envía mensajes al móvil, me dice que soy guapa, me encanta como me hace ciertas cosas y quiere seguir viéndome, pero…

—¿Pero?—me interrumpieron todas como si estuviera siendo juzgada por un tribunal de guerra y hubiera confesado el hecho concluyente que justificaba mi condena.

—Pero yo no puedo dejar de pensar en la otra, no puedo dejar de imaginarme con ella mientras estoy con Lola, y soy casi incapaz de tocarla si no pienso en Kali, en Sara. Ayer me la volví a encontrar —proseguí— y por casualidad entablamos un poco de conversación, pero me dio tanta vergüenza que en un pis pas terminé con la charla, la invité al desayuno y me largué

—Esther, de verdad, ¡Qué manera de perder práctica! Si es que no se puede estar con una novia tanto tiempo como has estado tú con Lourdes, esto es como todo, hay que perfeccionarlo— Alicia aprovechando para apuñalar a la más mínima.

—Joder, chica, no te puedes quejar ligando con las tías a pares en el mismo día —intervino de repente la chica tomboy poniendo de manifiesto que la relación que mantenía con mi amiga Alicia no se caracterizaba precisamente por el romanticismo.

—Esta mañana se ha sentado en la mesa donde yo la esperaba con las manos y la cabeza ardiendo —continué sin hacer caso de sus comentarios dispuesta a ponerme una medallita de reconocimiento al honor.

—¡¿Y?! —Gritaron al unísono.

—Y es ella quien me ha invitado hoy a mí –contaba lo sucedido aunque ni yo misma me lo creía todavía—. Y aún hay más —me tome la licencia de la tan obligada pausa en estas situaciones y dije— ¡Hemos quedado para almorzar!

—¿Qué? Pero eso es genial —ni siquiera a Carla le había desvelado la traca final.

Kali y yo habíamos estado hablando de nada en concreto, sin tensiones, sin silencios incómodos, sin cortapisas, un trasiego de palabras entre dos desconocidas. Era afablemente sociable, hilaba un tema con otro sin encontrarse retenida, me divertía su forma de consensuar sus opiniones aún sin yo haber expresado las mías. Me contaba que no le gustaba comer sola, que todo lo que tuviera que ver con tragar debía hacerse en compañía. Tal afirmación me pareció tan extraña que no pude contener la risa y los charcos de café se propulsaron a través del aire cayéndome encima, sus carcajadas se restregaron con mis quejidos. Me recomendó varios restaurantes, varias librerías, una tienda de chocolates y una heladería, al confesarle que habiendo trabajado por la zona durante casi tres años no conocía ni la mitad de esos lugares, me conminó a acompañarla al día siguiente a uno de sus sitios preferidos. No sabía si estaba demasiado sola o era demasiado ansiosa pero me pareció que el cielo me regalaba la mejor oportunidad de mi vida.

Balcón 1recortada amarilloCogí el ron cola, bebí. No me apetecía unirme a nadie en la fiesta, divisé un rincón más tranquilo frente al balcón. Sin pretenderlo en absoluto atisbé la figura de espaldas de la chica tomboy que estaba pegada boca con boca a Alicia, quien apoyada en la baranda rodeaba con sus brazos a su pareja y acertaba a introducir sus manos en los bolsillos traseros del pantalón de esta. Se comían a besos. Sentí una repentina envidia que me dejó en una especie de estado de desconsuelo, eché de menos una parte de mí, mi mitad, cuánto hubiera deseado tenerla ahí, perderme como ellas en sus besos. Sabía perfectamente que Alicia y su conquista no apelaban al amor para estos asuntos, pero realmente daban la impresión de desearse apasionadamente, de gustarse, de pertenecerse carnalmente en ese momento, el resto del tiempo no importaba. Alicia había colado una mano por la trasera de la joven entre sus vaqueros y su espalda, tiraba de su ropa interior y la dejaba asomar un poco más arriba de la cintura, a la vez la chica se movía metódicamente para dejarse rozar. Se buscaban la una a la otra con sus bocas, se cacheaban el cuello, los labios, las mandíbulas, las orejas, los dedos, se lamían la cara y se mordían mutuamente. A Ana, la chica tomboy, parecía no quedarle nada de su inocencia pueril, si es que alguna vez la tuvo, no había dudado en liarse con mi amiga, una mujer de aspecto femenino pero imponente, no tanto por su belleza si no más bien por su porte de pija insolente, pero quien, curiosamente, se dejaba a merced de los deseos de su amante. Vi como la falda de Alicia, que seguía de pie con las piernasBalcón 2 recortada 2 oscura entreabiertas acogiendo el cuerpo de su devoradora, era remangada por encima de sus muslos y una mano rauda acariciaba la parte exterior de su tanga para luego entrometer los dedos inteligentemente por un lateral, el brazo que la acompañaba comenzó a dibujar rayas en el aire, no cesaban de tocarse con las lenguas en cualquier parte donde estas cayeran, jugueteaban con ellas descubiertas marcando círculos o profundizando en sus cavidades, parecía que aquello les estaba sabiendo delicioso, a veces me daba la impresión de que casi podía oír los chasquidos de sus besos inflamados. Alicia aferraba a la chica contra sí arrastrándola del culo, el brazo de Ana tomboy se movía sin parar y la cara de mi amiga, increíblemente expresiva, no dejaba resquicios de duda, a pocos metros de un montón de gente, sin darse cuenta y prácticamente delante de mí, en toda la intimidad que puede procurar un balcón en el centro de Madrid, Alicia estaba llegando al orgasmo de la mano de la sensual chica tomboy. Realmente las odié por ello, y eché de menos a Kali, a Sara, sin jamás haberla tenido. Miré al firmamento dejando el balcón, como suele ser habitual en la ciudad no se veían apenas estrellas, pero al recordar a mi diosa aquellas vistas se me antojaron celestiales.

∗∗∗

Llegaba antes de tiempo, pero no me importaba, esperar a Sara era algo a lo que ya me había acostumbrado. Cuando tomé la esquina para entrar en la calle donde nos habíamos citado ya estaba allí. Le sonreí pero por dentro estaba temblando.

—Me he adelantado para que no tuviéramos que esperar mucho, pero apenas hay nadie —me decía mientras nos saludábamos con dos besos en las mejillas.

—Mejor, ¿no crees? –A la vez que yo hablaba me agarró del brazo y entramos en el restaurante.

Era un local pequeño y muy acogedor. Sara se fue directa a una mesa para dos que había junto a una ventana.

Comiendo recortado solo E—Y tú, ¿sueles ir a comer con desconocidas? —le pregunté estúpida, más valía no intentar seguir por ahí.

—Pues la verdad es que no, además tú y yo no somos tan desconocidas. ¿Qué podrías decir de mi?

—¿Qué te llamas Sara?

—Sí —su cara me seguía preguntando.

—¿Qué tienes un MacBook?

—Sí.

Parecía gustarle tanto el juego que apoyé la cabeza en una mano y seguí adivinando.

—Que te gusta el cortado de esa cafetería. Ummm… Que prefieres sentarte al lado de una ventana, que tienes una pulsera de monedas plateadas en tu muñeca izquierda y que no te gusta comer sola.

—¿Lo ves? No somos tan desconocidas.

—¿Y tú? ¿Qué es lo que sabes de mí? —le pregunté en un tono de medio sorna.

—Que me deseas.

¡Todos los miércoles un nuevo capítulo!

 Ilustraciones: Chus Rodríguez

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There are 13 comments

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  1. little trouble

    ok …pienso que es poco probable que eso pase .. digo lo de conocer a una linda chica y comenzar a salir, no lo veo imposible pero si algo difícil..
    ahora lo mejor es que se vayan a almorzar a casa si ya las dos quieren postre …..

    so, when ? 😉


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