Fusión/Separación en las relaciones

Foto de Pepa Santamaría

Como persona que he tenido relaciones largas con hombres y con mujeres, tengo que reconocer que hay un aspecto en el que me gustaría que las relaciones entre mujeres se parecieran a las heterosexuales; o más bien, un aspecto en el que las mujeres se parecieran a los hombres. Sé que estoy generalizando y que muchas mujeres no se sentirán reconocidas en este retrato, pero generalizar es a veces inevitable y, además, las generalizaciones siempre esconden algo de verdad; así que para leer este post cuando escribo “mujeres” y “hombres”, tu, como lectora, pon delante “algunas o muchas” mujeres y “algunos o muchos” hombres.

Siempre se ha dicho que uno de los problemas de las relaciones entre mujeres es que dos mujeres son demasiadas mujeres, es decir, demasiado de aquellos rasgos de género que se nos atribuyen a las mujeres. También se dice, por lo mismo, que las parejas de gays son demasiado masculinas. Teniendo en cuenta que es verdad que los rasgos de género existen y se adscriben según el sexo de las personas, a veces, no puedo sino estar de acuerdo con esto. Una pareja hetero equilibra un poco más la cuestión del género y es posible que, en ocasiones y según para quién, sean parejas más habitables. Personalmente abomino de la tendencia de las parejas de lesbianas a ser parejas simbióticas. En una pareja hetero, es muy posible que las mujeres presionen en busca de mayor intimidad y cercanía y los hombres en busca de una mayor separación. Ya sabemos que la tendencia a la fusión emocional es parte de la educación emocional de las niñas y la separación lo es de los niños. Es más, la separación emocional es parte del camino que todo varón tiene que emprender y superar dentro del marco patriarcal; en general, dicha separación obligatoria, le impide establecer relaciones no sólo de fusión, sino que limita su empatía y capacidad para la intimidad. Por el contrario, a las niñas se les estimula y protege en la casi fusión con sus madres, que después extenderán a sus relaciones sentimentales y emocionales, impidiéndoles desarrollar su completa individualización. Ambas cosas en sus extremos son negativas

Estos rasgos deberían repartirse –en ausencia de un orden obligatorio de género- de manera que entre la fusión emocional y casi nula individualización, propia de tantas mujeres, y la separación emocional e individualización extrema, propia de tantos hombres, existiera toda una gama de actitudes y sentimientos intermedios y, sobre todo, que no estuvieran ligados al sexo. Y aunque hay mujeres y hombres que ya no cumplen estrictamente con lo que se supone que son los estereotipos de género, es verdad que cuando dos mujeres o dos hombres se enamoran y conviven es posible que exista una tendencia a exacerbar los rasgos de género que, quizá en una pareja hetero pudieran encontrar más equilibrio. A mí, por las razones que sean, la (hiper)cercanía emocional y la (cuasi) fusión emocional de muchas parejas de lesbianas me agobian hasta límites que no puedo describir. No sólo he tenido que luchar (y casi siempre perder) por cada palmo de independencia cada vez que he tenido una mujer como pareja, no sólo he tenido que mantener una lucha sorda e inacabable por mi autonomía  -lucha que ha sido casi siempre la razón del fin de mis parejas-, sino que, además, me siento aplastada por la fusión emocional que a veces veo en parejas de amigas.

Cuando veo a parejas de amigas o conocidas que encuentran que lo normal es salir siempre juntas, que ni se plantean tener amigos/as propios y no comunes, que no conciben el ocio sin la pareja; cuando veo a esas parejas que incluso comparten línea telefónica en sus móviles de modo que hablas con una y te está escuchando la otra; cuando veo que si mis amigas se echan novia dejan de ser mis amigas para convertirse en una misma cosa con su pareja de manera que ya no puedes salir con ella porque ahora tienes que salir con las dos… me entra una mezcla de compasión, ira, rabia, aburrimiento, que me hace añorar las parejas masculinas de mi juventud cuando el hecho de que ellos quisieran llevar su vida me permitía a mí llevar la mía. No creo necesario explicar que la independencia y el propio sentido de la individualidad no tiene nada que ver con la cantidad de amor, aunque sí con la calidad. Creo que el amor es de mucha mayor calidad cuando te permite desarrollarte como persona,  cuando dejas que la persona que amas lleve su vida, haga lo que quiere hacer y tú haces lo mismo.  Cada cual es muy libre de llevar la vida que quiera y de vivir sus relaciones como quiera pero desde el momento en que hay mujeres que se sienten agobiadas, asfixiadas, en las relaciones fusionales, está claro que éstas no son el ideal de amor para todas las mujeres. Siento que la cantidad de tiempo que pierdo peleando por cada centímetro de independencia en mis relaciones es tiempo que podría estar dedicando a otras cosas. Creo que ésta es una de las pocas cosas que reconozco que a veces añoro de la convivencia con un hombre.




There are 25 comments

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  1. per aspera ad astra

    Coincido contigo cuando mencionas que en las relaciones (del tipo que sean) es importante mantener la identidad propia y autonomía personal. Pero también discrepo ya que no creo que la ausencia de ello tenga relación con el género.
    Dichos ejemplos que mencionas se dan perfectamente en relaciones de amistad masculinas y en parejas hetero. Incluso en parejas gays se dan.

  2. Beatriz Gimeno

    Hola, tienes razón, generalizar siempre tiene una parte de injusticia. No obstante, lo he avisado varias veces, que algunas o muchas mujeres (u hombres) no se sentirán identificados con esto. En todo caso, los rasgos de género existen y son consecuencia de la diferente socialización de mujeres y hombres, ampliamente estudiada y verificada. Las mujeres son educadas en el cultivo de las emociones y se las alienta en la fusión y la escasa o tenua individualización; no así los varones, que son educados en lo contrario. Es evidente que la diferente socialización tiene que tener consecuencias en la manera en que vivimos nuestras relaciones. La prueba de que dicha socialización no siempre tiene éxito es cada vez hay más mujeres que muy individualizadas y hombres fusionales, pero aun son muy visibles los rasgos esterotipados de género.

  3. MJ

    Uf, pues yo si le encuentro razón. Cuando tienes novia llegas a fusionarte tanto con tu pareja que ya dos son uno. Por otro lado, también me molesta cuando mis amigas tienen novia y no se separan de ellas jamás…

  4. Sara

    esta claro que todas las personas sean hombres o mujeres necesitamos nuestro espacio, pero si es verdad lo que ella escribe que las mujeres somos mas cercanas e intimas y lo hacemos todo juntas y hay tantos casos como ella dice sera que somos felices estando asi y que aqui realmente quien tiene el problema es ella que tendra que buscar a alguien de su misma manera de pensar.

  5. Nuria

    Estoy de acuerdo con Beatriz y lo he aprendido a lo largo de mi periplo sentimental. Gracias a ese aprendizaje ahora mantengo un estado ideal de independencia con mi pareja que nos enriquece a ambas, independencia emocional, y vivencial, es una forma sana de ser un “pack divisible”.

  6. Nuria

    Es que hay muchas formas de ser feliz, Sara Sa, algunas lo son siendo miméticas con sus parejas, otras conservando ciertos grados de independencia, lo bueno es que cada pareja determine qué les nutre y les enriquece, para mi todo es factible y respetable porque como he escrito anteriormente, he vivido en ambas situaciones, pero tal y como lo vivo ahora, hemos ganado las dos, así somos dos “independientes” que se suman y siempre es mejor sumar, que dividirse…

  7. Ceci

    Yo creo que es a simbiosis tan particular que se da tiene que ver cuando hay una lesbiana cuya pareja no es tan visible y por ende se tiene que vivir la relación entre las 4 paredes de una casa. Allí es donde empiezan todos los planteos que resultan contraproducentes. Es así, hay lesbianas para todo los gustos y lo mejor es darle aire a la relación pero no siempre se puede. A medida que avancemos y existan mas conquistas sociales, legales para que nuestros países sean cada vez más igualitarios la cuestión irá cambiando para mejor.-

  8. Rocío

    Pues a mí me llama especialmente la atención la afirmación que hace Beatriz cuando se refiere a la añoranza que siente de sus relaciones heterosexuales y dice “(…) cuando el hecho de que ellos quisieran llevar su vida me permitía a mí llevar la mía”. No lo veo precisamente muy acorde con una verdadera relación de no dependencia y de autonomía real. Al final, parece que depende del sentido de la individualidad que ellos pudieran tener.

    • Beatriz Gimeno

      Un poco era así, era muy joven y, de todas formas, yo me debato entre mi deseo de independencia y mi deseo -no de fusionarme- pero sí de que mi amor funcionara. Lucho para que mi deseo de independencia no acabe con mis parejas y, en ese sentido y desgraciamente, tengo la sensación de que mucahs veces acabo cediendo; de lo que no estoy especialmente orgullosa. A mi me pasa lo que a todo el mundo, claro.

  9. María

    Estoy totalmente de acuerdo con Beatriz,comparto totalmente su forma de entender una relación.

    No obstante. considero que en cada caso y en cada pareja es importante la comunicación para llegar a un punto de encuentro.

  10. Marghie

    Entiendo que no quieras generalizar, pero quizás porque soy algo joven no concibo ya el mundo así, por suerte… veo a mi alrededor parejas diferentes de todos los géneros y tipos posibles… y en varias ocurre esa dependencia emocional enfermiza que describes, pero esas parejas son chicos, chicas o chico y chica… el gran problema está en el manejo de las emociones, en la salud psicológica… conozco un montón de hombres que siguen los patrones de género de los que hablas, y no por “hacerse los duros” son menos dependientes de su mujer/novia… les he visto arrastrarse ante ella con lloros falsos (en la intimidad), vigilarla, no dejar que se relacione con nadie más… quiero decir, de lo que hablas se llama maltrato y de lo que yo hablo también…y ocurre tanto en hombres como en mujeres, y no siempre de la misma forma.. a veces es un contrato mutuo de “pertenencia” y negación de libertades en el nombre del “amor”… pero de verdad, he visto parejas de gays muy muy emocionalmente insanas y aprisionantes, así como parejas de heteros que da asquete verles sin personalidad individual..

    Los buenos tratos es algo que esta sociedad en general tiene que aprender, y me alegro de no sentirme identificada con tu escrito, porque eso significa que algo está cambiando…. que los seres humanos somos más PERSONAS y no tanto hombres y mujeres…

    Y por cierto, no puedo evitar preguntarme por qué no existe la palabra BISEXUAL en todo el artículo… ya sé que son cosas modernas y tal, pero es el concepto que ayuda a comprender que el amor no distingue de género, y a las/los que hemos amado a unas y a otros, aceptando que nos han aportado a la vida tanto unos como otras y que no nos gustaría negar lo que una vez sentimos y quizá volvamos a sentir por uno u otro género… es lo que suele definirnos 😉

  11. AndreaS

    Amiga Beatriz, hay algo que no debemos perder de vista:Las relaciones personales son díficiles sin importar si eres hombre o mujer..Realmente la cultura de la diversidad casi no existe. Entonces no tenemos “role models” a seguir..cada una de nosotros “improvisamos”, y al estar en pareja con alguien, tratamos de acomodarnos, de la manera que creemos es la mejor forma de vivir nuestra relación. Personalmente creo que estamos creciendo y que cada dia se gana algo..simplemente ahorita, estamos debatiendo esto, y hace algunos años, era totalmente imposible hacerlo, bueno, ni siquiera se podía decir que se era lesbiana..entonces creo que si necesitamos espacios como estos para debatir situaciones como la que describes…y sip, a mi tambien me molesta que mi pareja crea que la tengo que llevar a todos lados…

  12. María

    Hola!
    Pues como mujer que ha tenido largas y cortas, relaciones con hombres y mujeres, lo cual me identifica como Bisexual, debo decirte que a pesar de tu advertencia sobre las generalizaciones, el artículo está lleno de estereotipos y mitos. Nada más diverso y rico como las relaciones humanas, un marco lleno de dinámicas que fluctúan, y hay tantos factores que, limitar la explicación, a puras razones de genero, es ser demasiado reduccionista. Si tuviera que hacer afirmaciones basadas en mi experiencia bisexual, diría que me he encontrado con personas asfixiantes en ambos sexos/géneros.Va más con la personalidad.
    De hecho a pesar de que a las mujeres se nos inculca una mayor externalización de los sentimientos y fusión emocional, también es cierto que se nos dota de una serie de habilidades básicas para vivir independientes. Puedes comprobar en algunas estadísticas ,el número de hombres que viven solos y recurren a ayuda doméstica especializada en comparación con mujeres en la misma situación. De hecho, algunos hombres de mi entorno, dicen sentirse inútiles para llevar un hogar y sacar adelante un hijo solos.Es sólo un ejemplo, y como he generalizado algunas personas opinaran radicalmente distinto.
    Un saludo!!

    • Beatriz Gimeno

      Sí, es verdad lo que dices, que las mujeres estamos más preparadas para vivir solas pero ¿no es eso un estereotipo igual que el otro? Lo es, claro, pero los estereotipos siempre tienen algo de cierto. Las mujeres están más preparadas para vivir solas y, al mismo tiempo, se entregan más al ideal del amor romántico; ambas cosas son compatibles. Los hombres no son vícitmas del ideal del amor romántico y vivien más independientemente seguramente porque la parte del amor romántico y entregado ya lo ponen ellas. Y, en todo caso, es obvio que este es un artículo breve y que para nada pretende ser abarcador de la -imposible de abarcar- infinita gama de matices que caracterizan las relaciones humanas.

  13. Otra María

    Querida Beatriz:

    Un millón de gracias por un texto tan esclarecedor.. vale, sí, es cierto que muchos y muchas de los que comentáis parecíais tenerlo todo muy claro. Pero para mí, que soy una persona que en estos días se debate entre una relación muy fusionada y otra muy independiente, el texto ha sido tremendamente fuerte; una gran señal de aviso, un dedo que señalaba los pros y contras de muchas cosas. De verdad, muchísimas gracias. Me encanta leeros, porque suelo descubrir muchas cosas sobre mi -por fin ya más que evidente- bisexualidad, pero esto era muy necesario.

    Un fuerte abrazo

  14. La perra strikes back

    He tenido una relación con un hombre en mi vida (antes de descubrir que era lesbiana, y aclaro que no llegamos muy lejos). Sin embargo, nosotros dejábamos claro que cada uno, a pesar de compartir una relación, teníamos una serie de asuntos que no podríamos compartir: los amigos o los hobbys, por ejemplo. Mientras él tenía ganas de irse de juerga con los amigos, yo hacía exactamente lo mismo con los míos; en el tema de hobbys, había alguno que otro que no era común, y él, por su lado, yo, por el mío. Y todo tan natural.

    Sin embargo, en todas las relaciones que he tenido con chicas, por mi experiencia (y que no quiere decir que todas sean iguales, pero de momento, esto es lo que he vivido), querían estar casi las 24 horas del día pegadas a mí, cosa que no soporto. Querían saber las contraseñas de mis cuentas de correo, todo eran llamadas de teléfono y mensajes constantes, querer conocer a mis amigos para relacionarse con ellos (aunque no tenga nada en común con ellos), querer “acapararme” o “apartarme” de mi vida y mis asuntos (desde tener menos contacto con mis amistades o mi familia, incluso) e interesarse por cosas que no le gustan, pero que con tal de estar conmigo, eran capaces de aguantar.

    No se trata de género, sino de la persona: yo, personalmente, odio sacrificar mi autonomía por complacer a mi pareja, eso me aburre y me pone triste (por un síntoma de falta de personalidad por la otra parte, ¿tanta necesidad hay de amor que no se preocupa por desarrollar su propia personalidad fuera de la relación que compartimos?). Por supuesto, yo en ese sentido no he tenido suerte y no he encontrado a una mujer – y a estas alturas, tengo ya mis dudas – que me conceda mi espacio “vital”. A veces, esto de que las parejas tengan su espacio se interpreta como “falta de interés” o “falta de amor”: se equivocan. Es que no se puede basar una relación exclusivamente en crear un espacio único para dos personas. Eso agota y asfixia, y puede ser incluso motivo de ruptura.

    Acertado artículo, Beatriz. Entiendo tu punto.

    La perra


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