Gertrude Stein y Alice B. Toklas: Amor, poesía y brownies de marihuana

Fueron esposas, amantes, confidentes, socias. Por mucho que hablemos de ellas por separado, se las reconocerá siempre como dos partes complementarias de un mismo todo. Hasta tal punto que Gertrude Stein titula sus propias memorias Autobiografía de Alice B. Toklas.

Mucho se ha escrito sobre Stein y su obra literaria, pero poco se conoce de la verdadera naturaleza de su relación con Toklas, su compañera de vida.

Mucho se ha escrito sobre Stein y su obra literaria, pero poco se conoce de la verdadera naturaleza de su relación con Toklas, su compañera de vida. Hablar de ellas es invocar a dos de las amantes más conocidas de la Rive Gauche parisina. Pero, frente al carácter abierto y libertino de otra pareja con la que competían en reconocimiento —la de Natalie C. Barney y Romaine Brooks—, nuestros personajes de este mes representaban la tradición patriarcal en su máxima expresión. Su posición en el mundo lésbico de la época era opuesta; Gertrude Stein despreciaba la vida pública de la Amazona y escogió llevar una existencia anónima y separada del grupo, en lo que a su intimidad se refería, para salvaguardar una fidelidad que fue la base de su vida en común con Alice.

Pero el papel de Alice no fue sólo reactivo. A una edad avanzada, Gertrude contaba ya con una considerable producción literaria no publicada; y ante la reiterada falta de apoyo por parte de las editoriales, fue Toklas quien montó su propia empresa: Stein, judía norteamericana, creció en un mundo que constreñía, a ambos lados del charco,

sus horizontes como mujer, como literata y como lesbiana. Por eso su asentamiento en París no supuso tanto una liberación ideológica como la necesidad de afianzarse fuera de su círculo habitual, y adentrarse en la vanguardia de las letras y las artes de principios del siglo XX. Plain Edition. Para financiar el proyecto no dudó en convencer a Gertrude para que vendiera su cuadro de Picasso, Mujer con abanico, a pesar de que separarse de él provocara lágrimas de tristeza en ella misma.

Alice, también judía, llegó de los Estados Unidos en 1907, y ambas se conocieron el mismo día en que aterrizó en París. Gertrude tenía un claro interés en ella desde antes de su encuentro, ya que contaba con una ventaja: conocía de primera mano las dos relaciones lésbicas que había mantenido Alice en el pasado, a través de las cartas conservadas por una amiga común. Su encuentro fue un flechazo. Gertrude tenía ya cerca de 40 años, pero el amor tocó a su puerta y transformó la represión y amargura que la caracterizaban en una pulsión sexual y literaria burbujeante.

Alice se convirtió en su esposa en el más convencional y sumiso sentido del término. Pero también en la primera mujer con quien compartir y mejorar sus textos y estilo. Junto a ella, Gertrude equilibró un carácter introvertido y una literatura inmadura aún, y alcanzó nuevas cotas en la poesía lésbica más explícita escrita hasta entonces. De esta forma, dio alas a la liberación de su mejor yo.

En el salón de su casa se congregaban los mejores artistas del momento, los exiliados y los consagrados (Hemingway, Picasso, Ezra Pound, Braque, Matisse…) y allí bebían absenta y saboreaban las divertidas recetas de Alice, que incluían su famoso brownie de marihuana.

En la obra de Stein se transpira la devoción que Toklas despertaba en ella. Su famosa frase “Una rosa es una rosa es una rosa”, de inspiración cubista —estilo que nació en su salón literario—, se refiere seguramente a ella.

La escritora y poeta cayó enferma de cáncer, y murió en 1946. Su mujer la sobrevivió durante dos décadas, en las que publicó su famoso libroLas recetas de Alice B. Toklas, donde entremezcla con originalidad los mejores platos y relatos de su vida.

Alice murió en 1967 entre grandes apuros económicos, tras el expolio de obras de arte al que la sometió la familia de quien fuera su mujer. Tenía 89 años, y sus restos descansan en el cementerio de Père Lachaise en París.

Fue una mujer feliz, tras dedicar su vida al amor. Al morir Gertrude, salieron a la luz sus propios talentos, pero ella se conformó con ser la arcilla que contribuyera a modelar la obra de su amada.

Más información
– SOUHAMI, DIANA. Gertrude y Alice. Tusquets Editores, 1993
– TOKLAS, ALICE B. Alice B. Toklas Cookbook. Editorial Serif, 2004
– STEIN, GERTRUDE. Autobiografía de Alice B. Toklas. Editorial Lumen, 2000.




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