La decisión más difícil

Algo tan habitual en nuestra vida como tomar una decisión puede ser verdaderamente complicado en algunas ocasiones.

Todos los días tomamos decisiones triviales: qué ropa me pongo, que línea de metro voy a coger, qué voy a comer hoy, con qué colonia me perfumaré… Decisiones tan frecuentes que apenas nos damos cuenta de que las llevamos a cabo.

Pero las decisiones importantes, las que pueden cambiarnos la vida, a veces, nos paralizan ya que suponen asumir riesgos y aventurarse en lo desconocido sin poder controlar lo que va a suceder después.

La decisión sobre tener un hijo, si romper con tu pareja, si cambiar de trabajo o de ciudad, dónde o cuándo comprarte un piso… ¿Quién no ha tenido que tomar una decisión importante a lo largo de su vida?

La decisión sobre si salir o no del armario, la de elegir entre un hombre o una mujer…

La sexualidad, como he dicho muchas veces, no se puede elegir, forma parte de nosotros desde que nacemos, al igual que nuestra personalidad, el color de nuestros ojos o de nuestra piel, y no se debe luchar contra lo que uno es.

Sin embargo, en ocasiones, en el caso de los bisexuales, sí que se ven obligados a tomar una complicada decisión.

El corazón va por libre y tan pronto puede enamorarse de un hombre como de una mujer.

Cuando se enamora de un hombre, deben intentar mantenerlo sujeto, pero si por algún motivo vuelve a latir por una mujer, a veces tienen vía libre para mantener relaciones esporádicas. La mayoría de los hombres suele excitarse con ello, les atrae e incluso sienten cierta curiosidad y, a algunos de ellos, incluso les tienta la posibilidad de participar realizando un trío.

Pero cuando se enamora de una mujer, ya se pueden olvidar de los hombres, a no ser que se comprometan con otra mujer bisexual, algo poco probable y poco recomendable. Las mujeres lesbianas son más posesivas y celosas que los hombres en este sentido y jamás permitirían que mantuviesen un escarceo con ninguna otra persona.

En definitiva, creo que la mujer bisexual nunca es libre del todo para elegir porque su corazón no se lo permite. Puede intentarlo, puede hacer sacrificios, pero cuando su corazón decide cambiar de rumbo ya prácticamente no tiene elección.

Puede luchar contra él, pero será una batalla perdida ya que sufrirá por ambas partes, por la mujer a la que ama y por el hombre que le atrae, o viceversa, pero el final siempre será doloroso para ella opte por un camino u otro.

¿Cómo saber si se está tomando la decisión correcta? Pues no podemos. Sencillamente, como todo en esta vida, tenemos que confiar en el instinto y suponer que es la más acertada en ese momento tanto para nosotros como para los demás y no temer nunca lo que esa decisión nos depare.




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  1. angelred

    HUM… me declaro Bisexual,mi opinión es la siguiente; una vez una se enamora lo que esta claro es que no tiene porque dejar entrar a otra persona, si es así es que realmente no estas tan enamorada. No hay que elegir, cuando estas con alguien estas y no das pie a que entre nadie mas a tu vida, te podrías sentir atraída pero si tu relación te completa no te replanteas tener sexo con otra persona , estés con un hombre o estés con una mujer es una elección y se la has tomado ha sido con todas sus consecuencias. De igual forma te puede pasar si fueras heterosexual o gay. Al final lo que cuenta es lo que de verdad sientes y quieres.


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