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La historia de amor de Gabriela y Ornella y su lucha por formar una familia

Gabriela llegó a vivir a Ginebra cuando tenía 12 años, venía de Brasil. Trabaja en una empresa y ahora mismo se prepara para estudiar derecho y poder así cumplir su sueño de defender los derechos de las minorías.

Ornella nació en un pequeño pueblo suizo, no el escenario más óptimo para ser lesbiana, como ella misma reconoce. Pero abandonó el pueblo para estudiar en la universidad y todo cambió para ella. Se abrió su mundo.

A través de las redes sociales Gabriela y Ornella se conocieron. Curiosamente, y sin saberlo, trabajaban en la misma empresa. Comenzaron a verse a diario y se enamoraron. Dos años después nació su pequeño Aaron.

En Suiza las parejas de lesbianas no pueden acceder a la maternidad a través de la reproducción asistida, así que decidieron embarazarse como muchas otras lesbianas en el mundo: mediante una inseminación casera.

Entraron a la web de Cryos International, el banco de semen más grande del mundo, con mayor cantidad de perfiles y opciones. “Si una mujer heterosexual puede escoger a su pareja para tener hijos, nosotras también queríamos escoger muy bien un donante que nos gustara”, nos cuentan. Por lo que después de ver muchos perfiles escogieron a su preferido, por las fotos que tenía de niño, su altura, el perfil psicológico, sus intereses, educación, y una grabación de su voz que les gustó.

Aunque el donante es anónimo escogieron en el banco de semen Cryos un perfil ampliado (el que tiene más datos y fotos), para poder compartir esa información con Aaron si es que en el futuro muestra interés en saber más acerca de él.

La pareja encargó seis pajuelas (Ver: La inseminación casera paso a paso), pero como  Suiza no es parte de la Unión Europea, no hay libre circulación de mercancías y la ley suiza prohíbe importar semen. Así que para poder recibirlo, enviaron las muestras a casa de unos amigos en Francia.

Por suerte, en España no es tan complicado, aquí se puede recibir el semen para realizar una inseminación en casa sin problema ninguno. Y también se puede registrar el niño con sus dos madres en el Registro Civil.

“Tuvimos suerte, quedé embarazada en el primer intento. ¡Entonces Aaron fue entregado por FedEx y no por la cigüeña!”, dice Gabriela.

Hasta ahora es una hermosa historia de amor y de maternidad. No obstante,las cosas no han sudo fáciles para esta familia.

Para las autoridades suizas Aaron solo tiene una madre, Gabriela. Ornella no tiene derechos legales sobre el niño. Además, se le ha asignado oficialmente un padre que ni siquiera conoce al pequeño. Durante un viaje a Brasil cuando tenía 18 años, Gabriela se casó con un joven que apenas conocía, para desafiar a su propia madre. No le tomó importancia, puesto que ella vivía en Suiza, hasta que se quedó embarazada. 

Empezó la titánica tarea de encontrar a este hombre en un país de más de 200 millones de personas. Los documentos de divorcio y la denegación de paternidad llegaron unas pocas semanas después de que Aaron nació, prematuramente, en abril de 2015, y las autoridades suizas no reconocieron de inmediato su validez. Así, Aaron nació dentro de un matrimonio y se registró como el hijo de la pareja ahora divorciada.

Durante sus dos años y medio de vida, Aaron no ha tenido ni documento de identidad ni seguro médico. Gabriela no tiene nacionalidad suiza, pero para que su hijo sea brasileño la firma “del padre” es necesaria. “Los últimos dos años han sido realmente duros. Incluso teníamos miedo de ir a alguna parte cerca de la frontera, ya que Aaron no tiene papeles”, cuenta Gabriela.

Hace solo un mes, después de una larga lucha legal, el tribunal decidió eliminar el nombre del “padre legal”.

Así como Gabriela, Ornella también ha sufrido mucho no ser reconocida legalmente como la otra madre. Afortunadamente han recibido el apoyo de la familia, e incluso de médicos y enfermeras en el hospital, que desde el primer momento las trataron como familia. Aaron no pudo ser amamantado por Gabriela y desarrolló una alergia a la leche en polvo. Ornella se sometió a una estimulación hormonal y logró alimentarlo ella con su propia leche.

A pesar de ser Suiza un país avanzado en muchos ámbitos, en derechos LGTB no lo es.

Recién en 2018 entrará en vigor una ley que permitirá a Ornella adoptar a Aaron, y a las parejas del mismo sexo adoptar a sus hijos solo si la madre o padre no biológicos llevan más de 3 años conviviendo con la pareja.

El próximo año se prepararán para ser madres otra vez. Esta vez será Ornella la que se embarace. Tienen reservado en el banco Cryos semen del mismo donante del que nació Aaron.

“Siempre supe que sería madre. Era mi sueño y es mi derecho, incluso si la ley suiza lo prohíbe”, dice Gabriela mientras coge la mano de su novia, Ornella. “Aaron tiene dos mamás y muchísimo amor. Y es eso, el amor, lo que hace una familia”.




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