Lesbianas van a por vuestras hijas. ¡Cogedlas!

Directora Revista MíraLES

Qué sucedería si una mañana, mientras lees el periódico, encuentras tu foto en la portada? Una foto de cuerpo entero ilustrando el siguiente titular: “Lesbianas, van a por nuestras hijas, ¡colgadles!”.

En mi caso creo que me reiría. Pensaría que alguna de mis amigas ha decidido gastarme una buena broma, por lo que entraría a internet y buscaría el periódico real, no el ejemplar falsificado. ¿Pero si en la versión de internet apareciera también mi foto? ¿Y si además de acusárseme de lesbiana se me culpara de promover el lesbianismo, corromper gente y se instara a los lectores a acabar con mi vida?

Suena a pesadilla. Pero en el mundo en que elegimos día a día vivir, las pesadillas de algunos corresponden a la cotidianidad de otros. Ver su foto en el periódico le sucedió a David Kato, activista en Uganda, y a otros cien gays y lesbianas. Hace pocos días David murió en su casa asesinado de dos tiros en la cabeza.

En los territorios de la homofobia la noche es muy larga. Así que aún queda tiempo para seguir con pesadillas. Imagina ahora que una tarde sales de tu trabajo, feliz porque vas a encontrarte con tu novia. La esperas en un bar, y nada. La llamas por teléfono, y nada. Pasan las horas. Nerviosa llamas a las amigas en común, hasta a su madre. Nadie sabe de ella. Horas después te devuelve la llamada, pero su voz es tan temblorosa y débil que no puedes entender nada. Corres a su encuentro y la hallas con la cara tan deformada por los golpes que ni siquiera puedes besarla sin hacerle daño. Te cuenta que ha sido violada por uno o más hombres, violada para corregir su lesbianismo, para curarla. Llamas a la policía y no pasa nada, no te ayudan y no parecen interesados en buscar al culpable que ha destrozado a tu chica y a ti. Y digo tu novia como podría ser tu amiga, tu compañera de piso, tú misma.

¿Qué? ¿Es una pesadilla muy horrible? ¿Sólo quieres despertar? Qué suerte para ti que puedes hacerlo, ya que existen muchas mujeres que, aunque abran los ojos, siguen inmersas en el mismo maldito sueño, aquel en el que las violaciones correctivas a lesbianas se suceden todos los días; como le ocurrió hace poco a la activista Millicent Gaika en Sudáfrica, país donde se cree que una mujer lesbiana puede convertirse en heterosexual tras una violación, donde incluso una niña tiene más probabilidades de ser violada antes que de aprender a leer.

Ya es hora de despertar. Pero no basta con abrir los ojos para que estés despierta. Mientras estas cosas sigan ocurriendo en el mundo sin que decidas hacer algo para cambiarlo, seguirás dormida. Profundamente dormida.

 




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