Camila y Paulina

Mi historia de amor – Camila y Paulina

Somos Camila (la de pelo largo) Paulina de Viña del Mar, Chile.

Todo esto empezó hace casi cuatro años. Era un domingo de octubre del 2010 y yo llevaba meses enterrada en mi cama con un ánimo terrible que me había dejado el término de una relación infernal de 6 años.

Estaba más abajo del piso haciéndome las ganas de estudiar para un examen de matemáticas que ya me había echado (reprobado) una vez, cuando llega un amigo (Manu) con una grúa a sacarme de la cama (al fin), invitándome a bailar o al menos a intentarlo.

No sé cómo a las dos horas estaba entrando en Pagano (es una disco gay de la ciudad de Valparaíso), con el peor look depresivo de la historia.

Entre tanto vodka, en realidad como seis voldkas, el examen que debía rendir al otro día a las ocho de la mañana había pasado a la historia y por supuesto me lo echaría (reprobaría) otra vez.

Bailaba, gritaba, sudaba, saltaba, y tomaba como si jamás en la vida hubiese salido antes cuando… la vi ❤️.

¡La vi! Y dentro de mi borrachera el único pensamiento cuerdo que pude verbalizar fue: “Manu, yo no me voy de aquí sin darle un beso” después de decir eso no recuerdo en qué momento miré a mi lado y ella estaba parada ahí, con su cara villana de humor negro.

Después de sentir que se me salía el corazón por la boca le hice una pregunta muy original: “Hola, ¿tienes fuego?”, respondió con un alegre, caluroso y emotivo: “Sí”.

Después de esta fluida conversación le dije: “¿Estas enojada? Tienes cara de haber venido obligada” (Sí se, soy pésima abordando gente) pero algo bueno tengo que haber hecho por que después de esto hablamos toda la noche y yo, por supuesto, histérica fumaba como si la fábrica de tabaco cerrara el lunes.

No se qué tanto habría fumando pero después de poner el cigarro número mil en mi boca me lo quitó y me dio un beso que jamás en la vida se me olvidará, sentí como si tuviera todos los pájaros, mariposas, murciélagos y todo lo que tenga alas en el estómago. Cuando me soltó con cara de “Disculpa” lo único que pensé fue: “Me encanta, me vuelve loca”.

Yo por supuesto agregué muchos detalles bastante románticos como, por ejemplo, en un momento que me dijo: “Eres muy linda, aparte eres alta. Me gustan las mujeres altas” en un acto de honestidad máxima dije: “No, mira son tacones” y sí, ahí mismo en medio de toda la gente me saqué uno y automáticamente me transformé en el enano que soy. Ella me miró con cara de no entender nada y respondió: “Ah (risa desconcertada)” a veces soy brutalmente honesta y extrovertida, a todo este cuadro agréguenle que estaba toda sudada, despeinada, mi maquillaje parecía carbón repartido por mi cara y mi hedor a vodka podía matar a cualquier bestia en la tierra. En resumen, Megan Fox era nadie a mi lado, yo era un icono de sensualidad en ese momento!! Bueno, no. Sigamos…

De ahí bailamos y no sé en qué momento estábamos prácticamente sobre la barra del local agarrándonos a besos de forma bastante, BASTANTE cariñosa, cosa que ni yo ni ella estábamos acostumbradas a hacer ya que en el tema “Mujeres” somos bastante fomes. Pero no había nada que hacer, ella me movió más que el piso.

La hora pasó rápidamente, llegó la hora de enfrentar la realidad e irme a casa, nos despedimos con un beso de película, intercambiamos correos y me fui con mi mejor cara de intoxicada de amor.

A los días de esto estábamos juntas como pareja y yo me sentía en las nubes. Era la mujer más perfecta del mundo (aunque ya no hayan leído antes).

Pero… La ex, sí un detalle importante.

Ella había terminado a raíz de nada con Paulina hace meses y se había ido a España sin ninguna explicación por casi un año creo. Durante el tiempo que estuvo allá mantuvieron la comunicación pero como ex pareja, pero Paulina aún sentía algo por ella y a veces las cosas se salían un poco de control.

Después de conocerme eso cambió, ella empezó a tener una actitud mucho más distante con su ex, cosa que ella notó inmediatamente ya que al hablar notó que ya no le daba la misma importancia ni atención de antes.

Este cambio desesperó a este persona y a los días estaba de vuelta en Chile para recuperar el amor de Paulina. ¡Pasó lo peor! Sí, Paulina se confundió al verla por eso me pidió que nos tomáramos un tiempo para no hacer las cosas mal, ni hacerme daño.

Nosotras siempre nos hemos dicho las cosas aunque nos duela y esta no fue la excepción.

Así paso un tiempo que fue eterno para mí y de la nada estábamos hablando otra vez aunque nada pasaba entre nosotras, algo muy fuerte nos unía, nos necesitábamos, necesitábamos estar cerca, vernos, reírnos o estar una al lado de la otra sin hacer o decir nada.

Yo no pretendía competir con su ex, al fin y al cabo ellas tenían una historia de años y a mí apenas me conocía tampoco quería comportarme de forma desesperada. Quería ser lo más honesta posible y no jugar sucio, por que si me acercaba a ella como pareja o intentando seducirla de alguna manera lo único que lograría sería confundirla más y si al final de eso se decidía por ella, yo sería la única que saldría mal de toda esta situación. Así que por ese “tiempo” fui su amiga, la aconsejé, la escuché y me salí totalmente de la idea de que ella era la mujer que me gustaba.

Los días pasaban y las dos estábamos mal, sufríamos por estar separadas, incluso nos decíamos que todo esto nos tenía mal. Entonces al fin tomó una decisión, habló conmigo y me pidió disculpas por si en algún momento me había hecho sufrir o sentir mal. Habló con su ex y le dijo que su historia ya estaba terminada, que terminó el día en que decidió irse a España sin ninguna explicación.

Mi ex también apareció en todo este camino, no sé cómo se enteró de que yo estaba con alguien, ya que al separarnos dejamos de tener cualquier tipo de comunicación, yo la quería lejos de mí y la gente que me rodea aún más lejos (para que se hagan una idea de cómo fue conmigo) pero como ustedes saben el mundo gay es un pañuelo, todos conocen a todos y llegó a mí.

Un día nos juntamos, habló (porque nunca me dejó hablar en realidad) y dijo lo que más de alguna de ustedes debe haber escuchado: “Ahora (que te veo feliz) me di cuenta de que te amo y que eres una mujer espectacular, jamás encontraré a alguien como tú. Este tiempo he estado sola, ¡te lo prometo! y no he dejado de pensar en ti”.

Justo ahí olí la mentira, porque durante nuestra relación tuvo más amantes que dedos en las manos y en los pies. En ese momento necesitaba una respuesta que la alejara total y definitivamente de mí, era una persona que me había hecho mucho daño y no la quería cerca de mí, ni como amigas. Entonces llego la brillante idea a mi cabeza (ojalá les sirva): Dije: “Pásame tu teléfono” Con su mejor cara de pánico me respondió: “¿Para que?” Y yo respondí: “¿No confías mi?” Me lo pasó, abrí rápidamente la carpeta de fotografías mientras ella estaba al borde de un ataque al corazón y ahí estaban, fotos y más fotos de su actual pareja fotos de todo, fotos de cosas que imagino ya saben cuáles son. Respondí que por eso no estábamos juntas, porque yo necesitaba a alguien que hablara con la verdad y ella nunca lo hacia.

Ella siempre hacia eso conmigo, se juntaba con sus ex, les prometía amor y exclusividad y después de eso llegaba a su casa donde la esperaba yo. No era muy difícil ver que se repetía la historia pero esta vez yo era la de las promesas. Después de eso tardó años en desaparecer, en agotar sus técnicas para ver si en alguna yo caía y volvíamos.

Después de esa conversación me paré, tomé mi bolso y me fui a casa. Nuestra historia también había terminado, había terminado el día en que empecé a amarme a causa de la mujer con cara de villana y humor negro.

Con Paulina volvimos definitivamente el 2 de noviembre del mismo año, estamos por cumplir 4 años y desde ahí no nos hemos separado nunca más.

Hace casi dos años estamos viviendo juntas, tenemos tres hijo-gatos y ha sido una experiencia maravillosa. Debo decir que eso de que el amor y las cosquillas en el estómago se pasan con los años, ¡no es verdad! A mí me han aumentado, la veo y me tiemblan las piernas, nos llamamos cuando vamos al trabajo sólo para decirnos cuánto nos extrañamos a pesar de que nos vemos todos los días al despertar y al dormir, una hora lejos de ella para mí es eterna. ¡Me trata como una princesa! Me lleva flores al trabajo, me trae el desayuno a la cama, me deja notas en todas partes, me llena de mensajes, cada día me gusta más, ¡la amo más! Es un sueño, al menos para mí es un sueño hecho realidad.

Todo esto ha tenido costos enormes obviamente, mi mamá nunca más me habló más desde el día en que salía de mi casa el 4 de marzo del 2013 para ser lesbiana abiertamente, nunca más la vi y por supuesto toda mi familia dice aceptarme pero la apoyan a ella.

¿Pero que más da? No puedo estar en una relación a escondidas otra vez como lo hice desde los 14 años, imaginen casi diez viviendo en el clóset.

La mamá de Paulina me acepta aunque no lo entiende y no tenemos una relación cercana, su papá me adora, sus hermanos también y mi hermano mayor nos apoya, también mi papá (en realidad sabe que tiene una hija lesbiana pero no habla del tema) Suena a poca gente pero para mí es suficiente.

Saludos desde Chile, espero les guste el resumen de mi historia 🙂

Un abrazo




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