Lupita y Alejandra

Mi historia de amor – Lupita y Alejandra

Nuestra historia comienza incluso antes de conocernos.

Ambas buscábamos desesperadamente alguien con quien compartir ideales y sueños pero buscábamos sin buscar. Yo tenía casi 2 años soltera después de 2 relaciones muy largas y sentía que pasaba por una nueva etapa en mi vida ya que me encontraba en proceso de aprender a estar sola y me estaba reencontrando conmigo misma.

Mi última relación fue un tanto difícil y me encontraba decepcionada del amor, sin embargo, muy en el fondo aún tenía la esperanza de encontrar a alguien que me devolviera esas ganas de amar y ser amada.

Ella, a su vez, pasaba por momentos complicados también con su ex pareja pero es ahí en donde se cruzaron nuestros caminos.

Hace ya casi un año que Guadalupe y Alejandra coincidieron, por medio de la red social más famosa del mundo. Ambas pertenecíamos a un grupo privado de lesbianas en donde cualquiera puede publicar lo que desee abiertamente sin temor a ser criticado. Recuerdo que ella en aquella ocasión publicó algo (ya no recuerdo qué fue) pero gracias a eso le envié una solicitud de amistad y no fue hasta varios días o semanas después que empezamos a platicar.

mirales.esFue un 8 de noviembre el día que entablamos la primera conversación, nada trivial sólo intentábamos conocernos un poco y así pasaron los días, nos saludábamos de vez en cuando y casi un mes después, agendamos nuestra primera cita (como amigas claro) y fue hasta ese día que las cosas empezaron a cambiar. Ese día que la vi por primera vez, me quede sin aliento, recuerdo que la vi a lo lejos mientras se aproximaba al auto y sólo pensaba “¡Qué hermosa es!”. Obvio, me puse muy nerviosa pero fue muy agradable porque en cuanto se subió al auto la plática entre nosotras se dio como si ya nos conociéramos de tiempo atrás. Platicamos un poco de todo mientras conducia al centro comercial y durante la cena sólo recuerdo que la dejé hablar mientras yo sólo la observaba atentamente, veía sus expresiones y prestaba atención a todo lo que me contaba de su vida, ese día yo hablé poco de mí pero fue pretexto para volver a verla.

Las salidas se repitieron un par de ocasiones e incluso salimos de viaje juntas fuera de la ciudad a un pueblo mágico y, en efecto, fue una noche mágica en la que no ocurrió nada porque sólo éramos amigas pero todo era perfecto: nos sentamos en la terraza de la cabaña para platicar y observar las estrellas hasta que nos dio frio y nos metimos para encender la chimenea. Esa noche creo que muchas hubieran aprovechado la oportunidad para besarla o incluso intentar algo más pero yo sólo disfrutaba de su compañía y no forcé nada aunque no niego que sí me llegué a preguntar si algún día llegaría el momento en que me atrevería a robarle un beso.

Ella se quedó dormida como un bebé abrazando la almohada y yo sólo la observaba hasta que casi incendio la cabaña por tanto leño que le puse a la chimenea, cosa que ni inmutó su sueño, ella seguía profundamente dormida.

Regresamos de ese viaje y mis sentimientos hacia ella habían cambiado significativamente y, a pesar del poco tiempo de conocernos, ya sentía un aprecio especial y quería pasar más y más tiempo a su lado, ya que con ella me sentía con la libertad de ser tal cual soy sin temor a que me reprimiera, y sentía lo mismo de su parte. Reíamos de todo y nos divertíamos tremendamente cada vez que salíamos.

Un día le pedí que escuchara dos canciones en las que le decía indirectamente lo que sentía por ella y no me atrevía a decirle de frente. Eso sirvió sólo para que se alejara de mí. Creo que igual que yo, ella sentía cierto temor de estar con alguien nuevamente. Después de eso seguimos saliendo hasta que un día no aguanté más y por mensaje (cobardemente) le pedí que fuera mi novia. Su respuesta no fue la que esperaba, me dijo que “No” y eso me derrumbó.

Nos alejamos y perdimos contacto por algún tiempo, y fue entonces cuando reapareció mi ex pareja y me pidió que volviera con ella, a lo cual accedí. Decidí darle una segunda oportunidad, cosa que me fue criticada fuertemente por todos mis amigos más cercanos pero sirvió para darme cuenta de muchas cosas y para que ella también se diera cuenta de lo que sentía por mí (me lo confesó tiempo después).

Me di cuenta de que las segundas oportunidades no funcionan y de que en su gran mayoría la gente no cambia y creo que tanto mi ex como yo sólo usamos esa “segunda oportunidad” como escape para no estar solas. Sin embargo, nos sirvió a ambas para confirmar que lo nuestro había terminado y, sin duda alguna, lo más importante es que reafirmé algo que trataba de ocultar, pero me estaba enamorando de Guadalupe.

Aun estando con mi pareja era como si siguiéramos solteras ya que casi no pasábamos tiempo juntas, al contrario: cada quién salía con sus amistades y hacía sus cosas sin prescindir de la otra y yo seguía en constante contacto con Lupita. No nos veíamos tan seguido pero nos poníamos de acuerdo para ver películas (cada quién en su casa) o jugábamos en línea.

Pasaron algunas semanas y coincidimos en una salida al cine y ese reencuentro fue mágico para mi. La vi y sólo quería abrazarla, besarla y olvidarme del mundo a nuestro alrededor y, aunque nunca me lo dijo, sé que también para ella fue especial.

Una semana después de esa salida, terminó mi relación con mi ex.

mirales.esSalimos más y más seguido hasta que finalmente un día en el auto me atreví a robarle un beso y… ¡fui correspondida! No formalizamos ni acordamos nada, sólo continuamos saliendo y digamos que las sesiones de besos eran cada vez más prolongadas y más constantes, y por segunda ocasión y ahora sí, de frente le volví a pedir que fuera mi novia pero su respuesta nuevamente fue negativa por situaciones que ella vivía en su casa y con su ex. Fue entonces que le dije que sería la última vez que le hacía esa pregunta ya que, pese a las ganas que tenia de estar con ella, respetaría su decisión y así quedó.

El 22 de marzo 2014 salimos como habitualmente lo hacíamos, fuimos a bailar y a tomar unos tragos pero cuando nos disponíamos a volver a casa, en el auto ella, muy nerviosa…¡Me pidió que fuera su novia! Sin duda me hizo la mujer más feliz.

Un mes después, totalmente enamorada y convencida de que ella es el amor de mi vida le pedí que sea mi esposa. Reservé el kiosko de un restaurante, la invité a cenar con engaños diciéndole que íbamos a un evento importante de mi empresa hasta llegar ahí. Creo que se dio cuenta por la decoración con velas, pétalos de rosa y mesa para dos que no era un evento de mi trabajo y que la engañé pero aun así sólo pensó que se trataba de una cena romántica hasta que llegó el momento en el que saqué el anillo y con la voz quebrada le dije una serie de palabras y le pedí que fuera mi compañera de aventuras.

Estamos comprometidas y nos casaremos el 23 de enero de 2015, tenemos casi todo listo y ambas ya hablamos con nuestras familias. Ya vivimos juntas y cada día que pasa me convenzo más de que ella es mi rayito de luz y que es a su lado donde quiero estar y de su mano quiero caminar y recorrer el mundo.

Su sonrisa ilumina mis días y cada día que paso a su lado es especial, siempre tiene un detalle, una palabra, una mirada para hacerme sentir amada y especial.

Cada persona que pasa por nuestra vida es importante y todo tiene un porqué. He aprendido de cada tropiezo y soy mejor persona pero creo que estaba escrito que nos conociéramos, ella me buscaba y yo la buscaba a ella y, a pesar de que sólo ha pasado un año siento como si la conociera de toda una vida y si pudiera cambiar algo… No cambiaría nada porque nos conocimos en el momento preciso.

Si tuviera que esperar otros 32 años para conocerla, sin duda la esperaría ya que ella es esa princesa a la que tanto tiempo esperé y el amor que sentimos es tan fuerte y tan puro que vale la pena esperar toda una vida por volverla a sentir.

Su calor me trae esa paz que nunca había sentido, su mirada llega hasta mi alma, su sonrisa ilumina mis días y ya quiero tener la dicha de poder llamarla mi esposa.

Te amo, Guadalupe, y esta nuestra historia apenas comienza, nos queda toda una vida por delante y, mientras tú me lo permitas, te demostraré que eres la persona más importante para mí y que es a tu lado donde quiero estar. Nunca dudes de que en mí tienes una amiga, una novia, una amante y próximamente tu esposa.

Ranch…

¿Quieres enviar tu historia de amor? Escríbenos a info@mirales.es




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