TQM

Mi novia es una empalagosa

Cuando surge este tema todas tenemos alguna anécdota graciosa que contar e, inmediatamente después de las risas que generan los comentarios despiadados, una sombra cruza los ojos de todas. Porque en el fondo se pasa muy mal cuando tu pareja resulta ser una experimentada invasora de espacios vitales y no comprende que hay cosas que es mejor hacer sola; que existe gente con la que no deseas meter la pata o que a veces necesitas toda tu concentración para hacer algo y una persona colgada de tu cuello no facilita nada la tarea.

mirales.esSituaciones vergonzosas, espectáculos espontáneos en medio de la calle, besos que no tienen nada de furtivos, regalos totalmente inútiles que no hace ni tu prima de doce años… Un cúmulo de situaciones, sensaciones contradictorias y absurdos que propician el distanciamiento y la posterior ruptura. Aunque, por supuesto, también hay parejas que son tal para cual: nadie puede olvidar a los famosos recién casados Micchi y Yoshirin, vecinos de Shin-Chan, con sus exageradas demostraciones de amor.

Una novia empalagosa es la pesadilla de toda mujer; pero al mismo tiempo, una que sea como una nevera también representa un problema: terminarás abrazando al pobre gato en busca de algo de contacto con otro ser vivo. Sin embargo, yo prefiero tener que perseguir al gato de tarde en tarde que tener que sufrir alguna de estas situaciones (todas ellas reales):

– Estás en una cena con unos amigos y tu pareja no ha podido venir; sin embargo, está más presente que nunca. El móvil última generación que te regaló a las dos semanas de salir juntas porque el tuyo era una chatarra vieja y no podía comunicarse contigo mediante ese nuevo sistema de mensajería instantánea que tanto le gusta, se ha pasado las últimas dos horas brincando por la mesa mientras fingías no verlo. Pero todos lo saben: tienes decenas de mensajes, fotos y llamadas recordándote que está en casa sola, echándote de menos.

mirales.esA los tres días, te llama: “Te he comprado algo, lo he dejado encima de la cama, te va a encantar”. Vaya, vaya, encima de la cama, qué puede ser, sabiendo que últimamente sólo piensas en esa pieza del mobiliario… En el portal ya te has quitado los zapatos y entras ansiosa por toparte con ella diciendo: “Yo soy tu regalo…” Abres la puerta, corres a la habitación pero no hay nadie. Distingues algo sobre la colcha y te acercas curiosa: es un corazón (¡de los que tanto le gustan!) y las letras “TQM” hechas con caramelos de frutas esparcidos por toda la cama. Ayer tuviste la peregrina ocurrencia de decir que a veces te gusta tomar caramelos. Cuando suena el móvil y escuchas con paciencia todo el proceso de compra de los cuatro kilos de caramelos empiezas a pensar en guardarlos en una bolsa y decirle que te ha parecido un poco infantil; pero en lugar de eso te escuchas a ti misma diciéndole lo mucho que te ha gustado…

Yo conocí a una chica que tenía una novia que trabajaba en una tienda de fotocopias de toda la vida. No andaba mal de trabajo porque estaba situada al lado de un colegio y de varios bufetes de abogados, pero aun así sacaba tiempo para hacer recortes de corazones atravesados por flechas, gatos y sus iniciales entrelazadas para mi amiga, que me los enseñaba al principio divertida, luego extrañada y finalmente desesperada. Llegó un momento en el que no tenía ni idea de qué hacer con todos los marcapáginas de gatitos, los corazones que se abren y muestran un osito y las cartulinas convertidas en enormes “TQM”. Yo le enseñé los míos (todavía hay corazones y letras que me encuentro en el fondo de algún cajón) y juntas lloramos por la infancia que ellas nunca perderán.

– Es tu cumpleaños y adoras los libros. Leer es tu pasión y ese escritor que tanto te gusta, que escribe novelas con una maestría incomparable, ya tiene una nueva preparada para ti; seguro que tu amor te la regala.

El paquete está ahí y al rasgar el papel con impaciencia aparece el rostro del maestro, serio en la foto de la sobrecubierta. Lo abres para leer la dedicatoria y… ¡sorpresa!: miles de corazones inundan las tres primeras páginas con tu nombre, el suyo y frases hechas sobre el carácter eterno e inmutable de vuestro amor. ¿Evitará este detalle que disfrutes plenamente de tu maravilloso regalo? Probablemente sí.

mirales.esCuando conoces a alguien que te llena, por cuyos huesos sientes una atracción irremediable, cuyo perfume hace que todo te cosquillee, junto a la que pasarías todo el tiempo del mundo sin comer, dormir ni ir al servicio, puede que no te plantees nada con mirada crítica porque estás enamorada y encantada de la vida. Pero sin duda hay detalles que te indican lo que será ella en cuanto a ti se te pase la primera fase del enamoramiento, porque ella es así siempre, no es que esté atontada por el amor…

Monopoliza tu tiempo, nada le importa si tú tienes que ir al supermercado a comprar sardinas en tomate y no quieres que se entere; tendrás que ir con ella y aceptas de buen grado porque tú estás en la fase “nomevoyadespegardetinunca”. También te llama con frecuencia y al principio coges el teléfono sin falta y pasas hablando una media de veinte minutos bajo la atenta mirada de tu jefe (que piensa que estás irreconocible) porque tú también quieres contarle que no ha ocurrido nada en esta media hora. A ti se te pasará y a tu jefe también, pero puede que a ella no. Pasáis las tardes en el sofá haciéndoos caricias y arrumacos. Inventando lenguajes ridículos que sólo vosotras dos conocéis. Viendo la antología de la comedia romántica americana y chillando “¡Fenómenoooo!” cada vez que algo os gusta mucho. Hablando de las cartas que ella te ha escrito y que conservarás para siempre jamás.

Y un día descubres que estás aburrida de todo eso, porque poco a poco el amor loco del principio va dando paso al amor sereno, tranquilo, pleno, con el que nos regalamos las mujeres. Ella sigue dándote corazones y caramelos. Esperas pacientemente, pero nada cambia. Paso a paso, todo te molesta: cada detalle, cada palabra de amor, cada beso; comienzas a no contestar a sus llamadas y ella empieza a pensar que no la quieres. Ambas estáis dolidas porque no está resultando como esperabais, pero ninguna dice nada.

¿Hay realmente algo que podamos hacer para evitar esta situación desesperada? Yo creo que sí, pero hay que actuar desde el principio y no dejar que todos los corazones, ositos y marcapáginas hagan de ti una amargada que ha empezado a odiar a su novia y ni siquiera se molesta en ocultarlo. “Es que no es un crimen ser empalagosa”, asegura mi amiga Marina, que tiene veinticinco años, “así que no sé qué decirle. Y a veces la estrangularía, te lo juro”. Pues que no te gusta, así de simple. Y ella te dirá que ya no la quieres como antes, que eres demasiado fría y ambas prometeréis por el cielo y el infierno que vais a cambiar y no será así. Lo único que ocurre es que sois incompatibles y no se acaba el mundo por ello.

En fin, si no eres de las que disfrutan pensando en un fin de semana haciéndoos fotos cada doce segundos, si no te gusta tener a tu pareja pegada a ti como si fuera un chicle en el pelo ni que te asegure que va a salir en la tele declarándote su amor con grandes aspavientos, es mejor que lo dejes claro desde el principio o te verás condenada a escrutar las esquinas oscuras de todos los restaurantes en busca de un presentador y una cámara y a pasar el resto de tus días almacenando cartulinas. Tú misma.

 




There are 2 comments

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  1. ladykaos

    jajajaja, muy bueno. Reconozco que alguna chica que ha querido empezar conmigo era algo asi, sin recortar corazones, pero plasta como ella sola, pero rapidamente la espantaba, porque es igual que cuando la comida se te hace bola en la boca y no hay manera de tragarsela.

  2. Ainos

    Cómo me recuerda a mi primera chica… La verdad nunca lo había visto como cuenta este post, pero la historia fue casi así.
    Y MUY cierto es que, si no lo cortas desde un principio, muy difícil (imposible) resulta cambiarlo en un futuro.
    No necesariamente tiene que ser una novia empalagosa, si es posesiva es igual o peor de coñazo. Y prefiero una empalagosa que me regale corazoncitos y me quiera acompañar a todas partes, a una que ‘no me deje’ ir a sola ningún lugar. Eso sí, puestas a elegir… ni una ni otra.
    Muy interesante por cierto 😉


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